¿Tienes miedo? Cuando éramos niños nos contaron un cuento que se llamaba “Juan sin miedo” pues ese era el nombre del personaje del cuento que se caracterizaba por su arrojo y valentía. Entre los innumerables conceptos del temor, podemos decir que es una reacción fisiológica que nos ayuda a protegernos de los peligros a los que estamos expuestos en nuestro diario vivir.
Pero el temor o el miedo experimentado como una emoción, es peligroso y altamente destructivo para nuestra vida, porque cuando es emocional experimentamos un temor por algo incierto, es decir por algo imaginario generalmente relacionado con el futuro.
Dicen los que practican la meditación trascendental, que la solución está en hacer visualizaciones del problema imaginario que nos afecta, y cuando lo tengamos visualizado pedir al cosmos, que nos ayude a dar una salida adecuada, y una vez que hemos pedido al cosmos. Visualizar que el problema se soluciona de acuerdo a lo que nosotros creemos que debe solucionarse, o de acuerdo a lo que el cosmos nos haya guiado.
Algunos sicólogos dicen que uno debe investigarse a uno mismo en lo profundo de su ser para encontrar el motivo verdadero de su temor, y que cuando lo descubramos vamos a poder enfrentarnos a él y cuando lo enfrentemos con valor éste desaparecerá. Para esto requiere que sembremos semillas de valentía en nuestro interior. O sea que la solución está en uno mismo no en una fuente externa.
Según parece que el hombre en busca de soluciones, quiere reemplazar a Dios, ya sea con el cosmos o ya sea con su propio ser. Sin embargo quienes tenemos el privilegio de creerle a Dios. No solo creer en Dios, sino creerle a Dios. Encontramos la solución a nuestro miedos en la seguridad y confianza que Él nos ofrece.
Un amigo incrédulo en Dios se burlaba de otro que era creyente. Le decía que es un miedoso porque tiene miedo a Dios y ese miedo era lo que le hacía seguirle. El miedo a Dios o como la escritura lo dice “temor” se debería traducir correctamente como respeto y reverencia para obedecer sus preceptos, los cuales no son gravosos. Desde luego que nuestra generación, no tiene ese temor de Dios, pero tiene un pánico desmesurado a la pobreza, a las crisis económicas, a la soledad, a las guerras, al desempleo, a las enfermedades, a la muerte y aun innumerable etc. Añadiendo que es un miedo imaginario, ya que en cuanto miran por la televisión que hay una nueva enfermedad ellos "ya la tienen" o están a punto de contraerla. Y aunque nuestra generación se auto denomina atea, esos miedos son sus dioses. Unos dioses despiadados que los llevan a la depresión, la angustia, la desilusión, la miseria y la pobreza.
“No llaméis conspiración a todas las cosas que este pueblo llama conspiración; ni temáis lo que ellos temen, ni tengáis miedo. A Jehová de los ejércitos, a él santificad; sea él vuestro temor, y él sea vuestro miedo.” Isaías 8:12-13
“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.” 1Juasn 4:18
La felicidad es un estado no una circunstancia. Se puede alcanzar mejor armonía con terapias naturales, sin drogas. Se puede vivir mejor con lo que Dios ha provisto en nuestra vida. Mejorar nuestra situación de vida conociendo nuestra parte espiritual. Arreglarnos el corazón. Vencer el miedo, la angustia y la depresión. Solo necesitamos proponernos y tomar acción.
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El miedo de nuestra generación
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Miedo al futuro
No hay peor miedo que el que nosotros inventamos o imaginamos, no hay murallas tan insalvables como las que nosotros construimos con nuestra imaginación, no hay peor cárcel que la que construimos nosotros mismos con los recuerdos de nuestros fracasos y no hay peor sepultura como la que estamos fabricando dentro de nuestras murallas, vigiladas por nuestros miedos que nos acechan cuando queremos dar el paso al futuro, que se nos presenta incierto, inseguro, catastrófico y tenebroso a donde queremos llegar y descansar para dejar de huir de los recuerdos que nos persiguen desde el pasado.
Llegado a este punto parece que no tenemos solución y solo pensamos en huir de nuestro destino, algunos pasan huyendo toda su vida, están cansados de tanto caminar, de tanto buscar escondrijos, cansados de siempre escapar por el atajo más pronto, de sus enemigos que también son imaginarios, porque son creados con los restos vergonzosos de su pasado.
Otros han construido unas fortalezas infranqueables con sus resentimientos, odios, violencias y agresiones. Están escondidos y listos para atacar a quienes se acercan aunque sea a mirar su guarida. No permiten que nadie se acerque porque en el disfraz de soldado valiente que vigila su castillo, existe un ser inseguro, lleno de miedo, atrapado en su soledad y en su autoengaño de paz y seguridad.
El miedo nos hace huir o nos hace escondernos, pero lo más desesperante es que nos paraliza, la huida se vuelve torpe e inútil, y el escondite cada vez más inseguro.
Hoy más que nunca necesitamos encontrar el verdadero refugio, donde el miedo no pueda entrar y aunque se acerquen miles de invasores no puedan penetrar para hacernos daño, dotándonos de confianza y seguridad. El ser humano está como está porque no quiere acercarse al refugio que abandonó un día cuando quiso vivir por su cuenta y riesgo, creyéndose capaz de gestionar su vida independientemente del dueño de aquel refugio que ofrece verdadera paz y seguridad.
“¡No se turbe vuestro corazón; ni tengáis miedo, creéis en Dios, creed también en mí!
En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si no fuera así yo os lo hubiera dicho; porque voy a prepararos el lugar.
Y si yo fuere y os preparare el lugar, vendré otra vez, y os recibiré conmigo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”
Jesucristo
Llegado a este punto parece que no tenemos solución y solo pensamos en huir de nuestro destino, algunos pasan huyendo toda su vida, están cansados de tanto caminar, de tanto buscar escondrijos, cansados de siempre escapar por el atajo más pronto, de sus enemigos que también son imaginarios, porque son creados con los restos vergonzosos de su pasado.
Otros han construido unas fortalezas infranqueables con sus resentimientos, odios, violencias y agresiones. Están escondidos y listos para atacar a quienes se acercan aunque sea a mirar su guarida. No permiten que nadie se acerque porque en el disfraz de soldado valiente que vigila su castillo, existe un ser inseguro, lleno de miedo, atrapado en su soledad y en su autoengaño de paz y seguridad.
El miedo nos hace huir o nos hace escondernos, pero lo más desesperante es que nos paraliza, la huida se vuelve torpe e inútil, y el escondite cada vez más inseguro.
Hoy más que nunca necesitamos encontrar el verdadero refugio, donde el miedo no pueda entrar y aunque se acerquen miles de invasores no puedan penetrar para hacernos daño, dotándonos de confianza y seguridad. El ser humano está como está porque no quiere acercarse al refugio que abandonó un día cuando quiso vivir por su cuenta y riesgo, creyéndose capaz de gestionar su vida independientemente del dueño de aquel refugio que ofrece verdadera paz y seguridad.
“¡No se turbe vuestro corazón; ni tengáis miedo, creéis en Dios, creed también en mí!
En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si no fuera así yo os lo hubiera dicho; porque voy a prepararos el lugar.
Y si yo fuere y os preparare el lugar, vendré otra vez, y os recibiré conmigo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”
Jesucristo
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Quitarse el miedo para ser feliz
El miedo es una emoción acompañada de un fuerte sentimiento desagradable provocado por una percepción de peligro. Es una emoción primaria que se manifiesta tanto en animales como en el ser humano, y como decíamos en el artículo anterior, si no fuera por esa cualidad no hubiéramos sobrevivido hasta este punto de nuestra vida. Pero claro, todos queremos sentir solo aquellas emociones que nos agradan, eso es lógico, porque cuando sentimos emociones agradables estamos a gusto, cambia nuestro modo de ver la vida y somos más felices. Ninguno de nosotros queremos sentir el miedo, pero él está ahí, y estará por mucho tiempo y nos trunca nuestro deseo de ser felices. Porque. ¿Quién no quiere ser feliz para siempre? Creo que todos queremos ser felices y tener un estatus cómodo y tranquilo.
Lamentablemente, la vida y todo lo que conocemos de la naturaleza se basa en ciclos, a veces está más arriba, a veces más abajo, como si fuera un gráfico de los movimientos de la bolsa de valores. Todo lo que vemos tiene muchas variables, la hierba que hoy está tierna, mañana está madura, luego está amarilla, luego otra vez verde. El clima pasa de frío a moderado, de moderado a caluroso, de caluroso a lluvioso, etc. Todo tiene un movimiento. Lo bueno y correcto es que este movimiento sea dentro de lo normal, es decir tiene que tener unos topes de máximo y mínimo.
¿Cómo saber si nuestros miedos se salen de lo normal?
El miedo raya la anormalidad cuando pasa de la reacción a una amenaza presente, a la ansiedad, al estrés y a la depresión. En una situación de este estilo, nuestro organismo sufre unos cambios muy evidentes: Nuestro corazón palpita con mucha más velocidad enviando más sangre de la debida a nuestras extremidades y al cerebro. Nuestras pupilas se dilatan y nuestras hormonas comienzan a secretar la conocida adrenalina, la noradrenalina y los corticoides. Este proceso impide la conexión normal de nuestras neuronas y esto hace que nos paralicemos. Esta es una poderosa razón para que nos interesemos en controlar nuestro miedo y ser más felices cada día. Porque cuando estamos llenos de ese miedo escénico, estamos bloqueados y no podemos tomar decisiones adecuadas, ni hacer las cosas que teníamos planeadas inclusive habiéndolas repasado previamente.
Un ejemplo claro lo tenemos cuando somos estudiantes y muchos de nuestros compañeros, o tal vez el caso de nosotros mismos. Habiendo estudiado y repasado muy bien la lección, llegamos al examen y nos entraba el pánico. En esta condición no éramos capaces de contestar preguntas que antes de la prueba las repetíamos muy bien, y los estudiantes de hoy tampoco, si entran en esta condición de fobia.
¿Podemos llegar a controlar nuestro miedo?
La respuesta es categóricamente, Sí. Y para ello necesitamos saber en dónde está el problema y eso ya lo sabemos, ¿verdad? Claro, en nuestra mente, esto lo sabemos bien y lo hemos leído y analizado. Nosotros somos capaces de crear e imaginarnos cosas cada momento, incansablemente, no paramos de imaginar. Poniendo el ejemplo del estudiante y su examen, diríamos que imagina que no va a aprobar su examen, que no valió el esfuerzo que hizo, se imagina que él no es capaz de hacer un examen bueno, que eso es solo para sus compañeros, o para los más empollones. Luego se imagina que al llegar a casa su padre le castigará con su desprecio, su hermana le mirará como inferior, sus amigos se burlarán de él, e imagina e imagina, e imagina. Luego pasa a la auto recriminación, se dice para sí que es un tonto, que no sirve para nada, que es un fracasado, etc. Y estos pensamientos van alimentando su fobia hasta llegar a la exageración. Y como lo creyó así, hay un noventa y cinco por ciento de probabilidades que suceda como él lo pensó.
¿Cómo curarnos de nuestro miedo?
Como sabemos que está en nuestra mente y allí se genera todo, el remedio está allí mismo, en nuestra mente. Según el médico especialista francés Christophe André, nos da unos consejos muy oportunos para quitarnos el miedo. Simplemente voy a tomar cuatro que los considero muy importantes.
1.- Desobedece a tu miedo. Vamos a imaginar que el miedo es hombre desconocido e intruso que viene sin ser invitado a nuestra casa y coge lo que le apetece, se quiere llevar nuestras cosas, se sienta en el salón y pone sus pies sobre la mesa y comienza a dar órdenes para que nosotros obedezcamos diligentemente y con gritos y amenazas, con groserías, etc.
Para esto ayuda mucho imaginar al intruso inferior a nosotros, es decir un papanatas y fanfarrón que no nos puede hacer frente y que nosotros fácilmente le podemos dar de puñetazos y vencerle. Sin embargo. Quiere mandarnos: ¡No hagas esto! ¡Vete a la cama! ¡Cásate con esta mujer! ¡Baja los ojos! ¡Compra este producto! Etc. Entonces si lo imaginamos como debilucho, es fácil que uno pueda desobedecerle.
Para ello vamos a empezar por cambiar nuestro lenguaje: En vez decir: Tengo miedo ir al cine, digamos: ¡No voy al cine porque no me gusta tal o cual película, pero iré cuando me guste tal o cual actor! Y hagámoslo. Me da miedo viajar en tren. ¡Voy a ir en tren porque las estadísticas muestran que es un medio de transporte muy seguro! ¡Y adelante con ello!
Vamos a declararle la guerra, desobedecerle y plantarle cara al miedo, especialmente comenzar por aquel que es exagerado. Valiente es aquel que con sus temores y fobias se enfrenta en la lucha.
2.- Modifica tu visión del mundo. Es necesario ver la vida desde otra perspectiva, analizar estadísticas, si ellas nos muestran que un viaje en avión es más seguro que un viaje en coche, pues ya está, tenemos la evidencia. ¿Porqué nuestro miedo a volar? Concienciarse que algún día dejaremos de existir por cualquier cosa y por más que nos cuidemos no vamos a salir vivos de este mundo. Muchas cosas que nos hemos imaginado y que nos han dado mucho miedo ni siquiera han sucedido. ¿Porqué creer que lo que nos da fobia hoy va a suceder?
Saber que el miedo ha sido y es utilizado por muchos grupos para dominar a las masas, y nosotros no queremos que nos manipulen con miedos.
3.- Aprende a relajarte y a meditar. Un buen libro de relajación no viene mal, nos enseña a controlar la respiración, destensar nuestros músculos que pueden estar muy contraídos.
La meditación es también muy útil, hay muchas frases de grandes pensadores que nos pueden ser de inspiración.
“Muchas cosas no nos atrevemos a emprenderlas, no porque sean difíciles en sí, sino que son difíciles porque no nos atrevemos a emprenderlas” Séneca
En el perfecto amor no hay temor. Juan 4:18
“No caminéis con la cabeza baja; es necesario levantar los ojos para ver el camino” Robert de Lanmennais
4.- No dejes de intentarlo.- No nos rindamos, la vida es una lucha diaria, cada día es una nueva aventura, un nuevo reto, una nueva esperanza, lo que quedó atrás ya pasó. ¿Fuiste derribado ayer? No importa, hoy tienes otra oportunidad. Declárate un guerrero, un luchador, un heraldo, un rebelde, un vencedor. Piensa que la esclavitud consiste en tener un miedo exagerado al amo, lamerle las botas al opresor, obedecer sin reflexión e incondicionalmente al tirano. La esclavitud consiste en dejarse humillar, en perder tu dignidad, en perder tus derechos, tu personalidad y dejar que otro decidan por ti.
Tú no eres esclavo. Jesucristo dice: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”
¡Levántate y pelea! Porque a lo mejor has perdido un combate pero no la guerra.
Cuando empieces a luchar por tu libertad, vas a encontrar una parte de la felicidad.
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Lamentablemente, la vida y todo lo que conocemos de la naturaleza se basa en ciclos, a veces está más arriba, a veces más abajo, como si fuera un gráfico de los movimientos de la bolsa de valores. Todo lo que vemos tiene muchas variables, la hierba que hoy está tierna, mañana está madura, luego está amarilla, luego otra vez verde. El clima pasa de frío a moderado, de moderado a caluroso, de caluroso a lluvioso, etc. Todo tiene un movimiento. Lo bueno y correcto es que este movimiento sea dentro de lo normal, es decir tiene que tener unos topes de máximo y mínimo.
¿Cómo saber si nuestros miedos se salen de lo normal?
El miedo raya la anormalidad cuando pasa de la reacción a una amenaza presente, a la ansiedad, al estrés y a la depresión. En una situación de este estilo, nuestro organismo sufre unos cambios muy evidentes: Nuestro corazón palpita con mucha más velocidad enviando más sangre de la debida a nuestras extremidades y al cerebro. Nuestras pupilas se dilatan y nuestras hormonas comienzan a secretar la conocida adrenalina, la noradrenalina y los corticoides. Este proceso impide la conexión normal de nuestras neuronas y esto hace que nos paralicemos. Esta es una poderosa razón para que nos interesemos en controlar nuestro miedo y ser más felices cada día. Porque cuando estamos llenos de ese miedo escénico, estamos bloqueados y no podemos tomar decisiones adecuadas, ni hacer las cosas que teníamos planeadas inclusive habiéndolas repasado previamente.
Un ejemplo claro lo tenemos cuando somos estudiantes y muchos de nuestros compañeros, o tal vez el caso de nosotros mismos. Habiendo estudiado y repasado muy bien la lección, llegamos al examen y nos entraba el pánico. En esta condición no éramos capaces de contestar preguntas que antes de la prueba las repetíamos muy bien, y los estudiantes de hoy tampoco, si entran en esta condición de fobia.
¿Podemos llegar a controlar nuestro miedo?
La respuesta es categóricamente, Sí. Y para ello necesitamos saber en dónde está el problema y eso ya lo sabemos, ¿verdad? Claro, en nuestra mente, esto lo sabemos bien y lo hemos leído y analizado. Nosotros somos capaces de crear e imaginarnos cosas cada momento, incansablemente, no paramos de imaginar. Poniendo el ejemplo del estudiante y su examen, diríamos que imagina que no va a aprobar su examen, que no valió el esfuerzo que hizo, se imagina que él no es capaz de hacer un examen bueno, que eso es solo para sus compañeros, o para los más empollones. Luego se imagina que al llegar a casa su padre le castigará con su desprecio, su hermana le mirará como inferior, sus amigos se burlarán de él, e imagina e imagina, e imagina. Luego pasa a la auto recriminación, se dice para sí que es un tonto, que no sirve para nada, que es un fracasado, etc. Y estos pensamientos van alimentando su fobia hasta llegar a la exageración. Y como lo creyó así, hay un noventa y cinco por ciento de probabilidades que suceda como él lo pensó.
¿Cómo curarnos de nuestro miedo?
Como sabemos que está en nuestra mente y allí se genera todo, el remedio está allí mismo, en nuestra mente. Según el médico especialista francés Christophe André, nos da unos consejos muy oportunos para quitarnos el miedo. Simplemente voy a tomar cuatro que los considero muy importantes.
1.- Desobedece a tu miedo. Vamos a imaginar que el miedo es hombre desconocido e intruso que viene sin ser invitado a nuestra casa y coge lo que le apetece, se quiere llevar nuestras cosas, se sienta en el salón y pone sus pies sobre la mesa y comienza a dar órdenes para que nosotros obedezcamos diligentemente y con gritos y amenazas, con groserías, etc.
Para esto ayuda mucho imaginar al intruso inferior a nosotros, es decir un papanatas y fanfarrón que no nos puede hacer frente y que nosotros fácilmente le podemos dar de puñetazos y vencerle. Sin embargo. Quiere mandarnos: ¡No hagas esto! ¡Vete a la cama! ¡Cásate con esta mujer! ¡Baja los ojos! ¡Compra este producto! Etc. Entonces si lo imaginamos como debilucho, es fácil que uno pueda desobedecerle.
Para ello vamos a empezar por cambiar nuestro lenguaje: En vez decir: Tengo miedo ir al cine, digamos: ¡No voy al cine porque no me gusta tal o cual película, pero iré cuando me guste tal o cual actor! Y hagámoslo. Me da miedo viajar en tren. ¡Voy a ir en tren porque las estadísticas muestran que es un medio de transporte muy seguro! ¡Y adelante con ello!
Vamos a declararle la guerra, desobedecerle y plantarle cara al miedo, especialmente comenzar por aquel que es exagerado. Valiente es aquel que con sus temores y fobias se enfrenta en la lucha.
2.- Modifica tu visión del mundo. Es necesario ver la vida desde otra perspectiva, analizar estadísticas, si ellas nos muestran que un viaje en avión es más seguro que un viaje en coche, pues ya está, tenemos la evidencia. ¿Porqué nuestro miedo a volar? Concienciarse que algún día dejaremos de existir por cualquier cosa y por más que nos cuidemos no vamos a salir vivos de este mundo. Muchas cosas que nos hemos imaginado y que nos han dado mucho miedo ni siquiera han sucedido. ¿Porqué creer que lo que nos da fobia hoy va a suceder?
Saber que el miedo ha sido y es utilizado por muchos grupos para dominar a las masas, y nosotros no queremos que nos manipulen con miedos.
3.- Aprende a relajarte y a meditar. Un buen libro de relajación no viene mal, nos enseña a controlar la respiración, destensar nuestros músculos que pueden estar muy contraídos.
La meditación es también muy útil, hay muchas frases de grandes pensadores que nos pueden ser de inspiración.
“Muchas cosas no nos atrevemos a emprenderlas, no porque sean difíciles en sí, sino que son difíciles porque no nos atrevemos a emprenderlas” Séneca
En el perfecto amor no hay temor. Juan 4:18
“No caminéis con la cabeza baja; es necesario levantar los ojos para ver el camino” Robert de Lanmennais
4.- No dejes de intentarlo.- No nos rindamos, la vida es una lucha diaria, cada día es una nueva aventura, un nuevo reto, una nueva esperanza, lo que quedó atrás ya pasó. ¿Fuiste derribado ayer? No importa, hoy tienes otra oportunidad. Declárate un guerrero, un luchador, un heraldo, un rebelde, un vencedor. Piensa que la esclavitud consiste en tener un miedo exagerado al amo, lamerle las botas al opresor, obedecer sin reflexión e incondicionalmente al tirano. La esclavitud consiste en dejarse humillar, en perder tu dignidad, en perder tus derechos, tu personalidad y dejar que otro decidan por ti.
Tú no eres esclavo. Jesucristo dice: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres”
¡Levántate y pelea! Porque a lo mejor has perdido un combate pero no la guerra.
Cuando empieces a luchar por tu libertad, vas a encontrar una parte de la felicidad.
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El miedo, impide ser feliz
Todos sabemos y muchos hemos leído en libros de sicología o hemos experimentado a lo largo de nuestra vida, que nuestros miedos y temores nos truncan el camino de la felicidad. Dice Eduardo Punset, que el “miedo está reñido con la felicidad”. Y creo que tiene toda la razón.
En cualquier emprendimiento o actividad que nosotros nos propongamos, la presencia del miedo y la inseguridad, echará por tierra nuestra empresa. También dice la madre Teresa de Calcuta que “El obstáculo más grande que tenemos es el miedo”
Y parece mentira, pero el miedo es algo muy natural, que nos ayuda a preservar nuestra vida y está en nuestro subconsciente. Si no fuera por ese miedo no hubiéramos sobrevivido. Porque cuando se activa nos hace ser más cautelosos, andar con cuidado y prepararnos para defendernos de los ataques que podamos tener.
Pero aquí quiero hablar no de ese miedo sano y protector, sino de la exageración del miedo que se apodera de nuestra mente y llega a dominar nuestras emociones a tal punto de llegar a ser una paranoia e inclusive tenemos miedo a todo y miedo a ser felices, miedo a triunfar en los emprendimientos, miedo a escudriñar nuevos horizontes, miedo a leer nuevos libros, miedo a cambiar de trabajo, miedo a nuevas amistades, miedo a nuevas tecnologías, miedo a la innovación, miedo a mostrarnos al mundo y por ende miedo a existir como personas y quisiéramos pasar escondidos en una cueva donde nadie nos vea ni haya civilización, ni coches ni teléfono, ni aviones, ni edificios, ni fábricas, ni televisión, ni radio, ni un largo etc., etc., etc. Ese miedo es precisamente lo que trunca al hombre “moderno” para ser feliz.
He puesto entre comillas moderno porque a mi parecer el hombre que vive en la selva (No quiero decir que el de la selva sea antiguo) parece que es más feliz que aquel que vive en la ciudad. Pues no tiene casi nada de estrés y sus temores son reales, no imaginarios como los nuestros.
Ahora, ¿Cómo vencer el miedo que me impide ser feliz?
Todos sabemos que el miedo no nos va a dejar, o no lo podemos eliminar por completo. Nadie en sus cabales puede decir que no tiene nada de miedo y el que lo diga, no se lo cree él mismo ni harto de vino. El miedo siempre va a estar ahí. Lo que tenemos es que desarrollar la habilidad de gestionar nuestro miedo. Gestionar es sinónimo de controlar, si queremos gestionar bien nuestros gastos es porque si no lo hacemos no llegamos a fin de mes, o podemos incurrir en unos desórdenes económicos que nos llevarán a la ruina. Lo mismo ocurre con nuestros miedos, si los dejamos que afloren sin control, vamos camino de la ruina en nuestra vida emocional y no podremos ser felices, con un sentimiento sostenible en el tiempo. Por tanto una vez reconocida nuestra necesidad vamos a empezar a ponerle cura, vamos a animarnos a resolver los conflictos al igual que los personajes del cuento del artículo anterior. Ante todo es de mucha ayuda saber que todo está en nuestra mente. Es una imaginación exagerada del “peligro” que nos viene. Si nos damos cuenta que ese peligro es hipotético, esto nos va a ayudar para controlar un poco el miedo.
Cada fracaso enseña al ser humano algo que necesitaba aprender.
Isa. 43: 1-3
En cualquier emprendimiento o actividad que nosotros nos propongamos, la presencia del miedo y la inseguridad, echará por tierra nuestra empresa. También dice la madre Teresa de Calcuta que “El obstáculo más grande que tenemos es el miedo”
Y parece mentira, pero el miedo es algo muy natural, que nos ayuda a preservar nuestra vida y está en nuestro subconsciente. Si no fuera por ese miedo no hubiéramos sobrevivido. Porque cuando se activa nos hace ser más cautelosos, andar con cuidado y prepararnos para defendernos de los ataques que podamos tener.
Pero aquí quiero hablar no de ese miedo sano y protector, sino de la exageración del miedo que se apodera de nuestra mente y llega a dominar nuestras emociones a tal punto de llegar a ser una paranoia e inclusive tenemos miedo a todo y miedo a ser felices, miedo a triunfar en los emprendimientos, miedo a escudriñar nuevos horizontes, miedo a leer nuevos libros, miedo a cambiar de trabajo, miedo a nuevas amistades, miedo a nuevas tecnologías, miedo a la innovación, miedo a mostrarnos al mundo y por ende miedo a existir como personas y quisiéramos pasar escondidos en una cueva donde nadie nos vea ni haya civilización, ni coches ni teléfono, ni aviones, ni edificios, ni fábricas, ni televisión, ni radio, ni un largo etc., etc., etc. Ese miedo es precisamente lo que trunca al hombre “moderno” para ser feliz.
He puesto entre comillas moderno porque a mi parecer el hombre que vive en la selva (No quiero decir que el de la selva sea antiguo) parece que es más feliz que aquel que vive en la ciudad. Pues no tiene casi nada de estrés y sus temores son reales, no imaginarios como los nuestros.
Ahora, ¿Cómo vencer el miedo que me impide ser feliz?
Todos sabemos que el miedo no nos va a dejar, o no lo podemos eliminar por completo. Nadie en sus cabales puede decir que no tiene nada de miedo y el que lo diga, no se lo cree él mismo ni harto de vino. El miedo siempre va a estar ahí. Lo que tenemos es que desarrollar la habilidad de gestionar nuestro miedo. Gestionar es sinónimo de controlar, si queremos gestionar bien nuestros gastos es porque si no lo hacemos no llegamos a fin de mes, o podemos incurrir en unos desórdenes económicos que nos llevarán a la ruina. Lo mismo ocurre con nuestros miedos, si los dejamos que afloren sin control, vamos camino de la ruina en nuestra vida emocional y no podremos ser felices, con un sentimiento sostenible en el tiempo. Por tanto una vez reconocida nuestra necesidad vamos a empezar a ponerle cura, vamos a animarnos a resolver los conflictos al igual que los personajes del cuento del artículo anterior. Ante todo es de mucha ayuda saber que todo está en nuestra mente. Es una imaginación exagerada del “peligro” que nos viene. Si nos damos cuenta que ese peligro es hipotético, esto nos va a ayudar para controlar un poco el miedo.
Cada fracaso enseña al ser humano algo que necesitaba aprender.
No temas, que yo te he libertado; yo te llamé por tu nombre, tú eres mío.
Si tienes que pasar por el agua, yo estaré contigo, si tienes que cruzar ríos, no te ahogarás; si tienes que pasar por el fuego, no te quemarás, las llamas no arderán en ti.
Pues yo soy tu Señor, tu salvador, el Dios Santo de Israel.
Isa. 43: 1-3
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