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Ser feliz sin condición


Ser feliz sin condición es una decisión

Ingrid Maldonado es feliz sin condiciones
La mayoría de nosotros ponemos condiciones para ser felices pero por increíble que parezca hay personas en el mundo que tomaron una decisión y dijeron: Voy a ser feliz sin condición. No quiero poner condiciones a la vida para ser feliz y aunque las circunstancias me impiden realizar tal o cual actividad, voy a negarme a mi mismo y ver las cosas con enfoque positivo. Todo, absolutamente todo tiene algo de bueno o algo de lo que podamos aprender. Las cosas no son solo negras o solo blancas, el mundo está lleno de colores, somos los observadores quienes ponemos matices e interpretamos muchas veces de forma equivocada.

La fe ayuda para ser feliz sin condición.

La gran mayoría de personas que han decidido ser felices son personas que tienen fe. Tienen fe en Dios, tienen fe en en en algo superior y también tienen fe en sí mismos. En que son capaces, en que están dotados de herramientas para superar problemas, dificultades y enfermedades. Esa fe les hace ser positivos porque el autor de la fe  es totalmente positivo. Dios quiere que tengamos fe, que creamos en Él y en nosotros como sus hijos y aunque estemos en este mundo lleno de desgracias y calamidades podamos confiar y tener certeza de que la bendición del Padre nunca nos faltará. Cuando miro a estas personas me lleno de inspiración y son un ejemplo para mi vida y creo que para muchos miles de personas que nos podemos venir abajo con minucias, cuando nuestra condición no tiene punto de comparación con con la de ellos. Por eso doy gracias por la existencia de aquellos que Dios les ha puesto en el mundo para nuestra inspiración y para que aprendamos a ser felices sin condición alguna. No importa su confesión de fe, importa su ejemplo y su madurez.
No todos nacemos con la predisposición positiva, a lo mejor algunos somos más negativos que otros. Pero podemos aprender a ser positivos   Una de las herramientas con las que venimos a este mundo es la capacidad de aprender, por tanto podemos aprender a ser positivos, podemos aprender a tener fe, podemos aprender a resolver nuestros propios problemas sin echar la culpa a los demás y por tanto podemos aprender a vivir una vida de satisfacción y de felicidad.
Una de las cosas con la cual podemos empezar es con la gratitud, muchos expertos en control emocional hacen hincapié en esto y lo más certero es fiarnos no tanto de ellos como de lo que dice el Señor en su palabra. Dad gracias en todo porque esta es la voluntad de Dios para vosotros en Cristo Jesús. Cuando damos gracias al principio no nos sale bien la gratitud, pero si insistimos llegaremos a tal punto que la gratitud saldrá del corazón y nos ayudará a tomar la decisión para conseguir que nuestro yo pueda ser feliz sin condición.
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«Una simple línea en la Biblia me consoló más que todos los libros que he leído. La Biblia puesta al alcance de todos es el mayor beneficio que haya podido conocer la humanidad». Emmanuel Kant (1724-1804).

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Trabajo para sobrevivir o para ser feliz

En el   IV Congreso de Consultoría celebrado por la Asociación de Empresas de Consultoría de Terciario Avanzado de la Comunitat Valenciana (Aecta). La  profesora, Elsa Punset, hija del divulgador científico, Eduardo Punset, cita algunas cosas muy interesantes a tener en cuenta para que nuestro trabajo deje de ser aburrido y nos proporcione algo de felicidad. Entre otras cosas dice que “La felicidad ayuda mucho a la innovación, por eso es necesario   de que el jefe sepa motivar a sus subordinados y hacerles sentir parte de la empresa, que estén orgullosos de trabajar en ella.”
Para que un empleado se sienta orgulloso,  esté a gusto en su empresa y sea feliz, además de un entorno favorable como lo son Google, Redbull o Pixar, que de paso cave felicitar a dichas empresas por crear ese ambiente de trabajo. También es muy indispensable que se repartan los beneficios económicos con los empleados de las empresas. El mal reparto de la riqueza en el mundo comienza por las empresas que no son capaces de repartir las ganancias de manera equitativa con sus propios empleados y cuando viene una época de menos ingresos los primeros en sufrir recortes son los que más trabajan.
Los bonos que se llevan los directivos son una aberración de vergüenza comparados con los miserables sueldos que perciben los que pasan 8 y 10 horas en su trabajo, haciendo las tareas que los señoritos no quieren hacer. Según el periódico El Mundo 66.900.000€ se repartieron entre 22 directivos del Banco Santander, en forma de bonos, esto es aparte del sueldo fijo que de por sí ya es alto. Haciendo la división da una friolera media de 3.040.910€ por cada uno, mientras que muchísimos cajeros o cajeras no llegan a 1.000€ mensuales o sea ni 12.000€ y eso que hablamos de una empresa del sector financiero que supuestamente está en crisis. Desde luego que el jefe no puede ganar lo mismo que un empleado, pero la diferencia es exorbitante. Más alarma social ha suscitado el dinero que se llevan los directivos de empresas en Estados Unidos, directivos que no tienen compasión por su empresa que está en problemas, como algunos de abajo que a lo mejor aman más a su empresa que estos jefecillos que tratan por todos los medios de incentivar a la gente para obtener más producción.
Mientras no seamos capaces de corregir la avaricia de algunos maniáticos dados a amontonar y amontonar dinero y posesiones con la complicidad de los gobiernos de turno, porque supuestamente los gobiernos están para regular esos desmanes, no podremos salir del desequilibrio social a que nos han llevado estos últimos años.
Al nuevo gobierno español necesitamos hacerle llegar la idea de que haya una obligación por ley, que los beneficios de las empresas se repartan de forma más eficiente y justa, poniendo un límite a los sueldos altos y especialmente a los bonos de los directivos, y corrigiendo el poco dinero que reciben los trabajadores de abajo, los cuales son generalmente aquellos que no tienen enchufe. Si el nuevo gobierno hace esta reforma que es estructural, seguro que tendrá el apoyo y el cariño del pueblo, porque será más feliz. Y si lograse traer el dinero, que los que sabemos, lo tienen en paraísos fiscales no necesitamos muchos años para salir de la crisis ni seguir aumentando la deuda del país hasta el punto de no poderla pagar.
Pero si seguimos en el mismo modelo económico, del despilfarro burocrático y  de ayudar al poderoso cuando está débil y cerrar los ojos a su explotación, ignorando la miseria de sus trabajadores que hacen milagros para llegar a fin de mes. La diferencia entre el rico y el pobre seguirá aumentando como hasta ahora.
He aquí unos versículos de la palabra de Dios que deberíamos recordar.

¡Ay de ustedes,  que compran casas y más casas,  que consiguen campos y más campos,  hasta no dejar lugar a nadie más,  y se instalan como si fueran  los únicos en el país!
El Señor todopoderoso  ha jurado:
 "Muchas casas serán destruidas;  y por grandes y hermosas que sean,  nadie las habitará” Isaías 5:8

Oigan esto, ustedes que oprimen a los humildes y arruinan a los pobres del país; ustedes que dicen: "¿Cuándo pasará la fiesta de la luna nueva, para que podamos vender el trigo? ¿Cuándo pasará el sábado, para que vendamos el grano a precios altos y usando medidas con trampa y pesas falsas?
¡Arruinaremos a los pobres hasta que ellos mismos se nos vendan como esclavos para pagar sus deudas, aunque solo deban un par de sandalias! ¡Venderemos hasta el desecho del trigo!"
El Señor ha jurado por la gloria de Jacob: "Nunca olvidaré lo que han hecho."
¿Y no habrá de temblar la tierra  por todo esto?
 ¿No habrán de llorar todos sus habitantes?
 ¡La tierra subirá y bajará, como suben y bajan las aguas del Nilo!
"Ese día, afirma el Señor,  haré que se oculte el sol al mediodía,  y en pleno día cubriré de oscuridad  la tierra. Cambiaré las fiestas en llanto  por los muertos, y los cantos en lamentos fúnebres;  haré que ustedes se vistan de luto,  y que se rapen la cabeza en señal de dolor.
 Llorarán como el que ha perdido  a su único hijo, y todo acabará en amargura.
 Amós 8:4-10
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¿Ser feliz o tener razón?

ser feliz o tener razón-mantis religiosa

Se dice que la manera de defender nuestra posición en cuanto a tener razón,  es el origen de la gran mayoría de conflictos. Es que nuestro orgullo no nos permite admitir que nos equivocamos. Muchas veces nos creemos más inteligentes, aunque somos inteligentes. Nos creemos los únicos, aunque somos únicos. Pero para llevar la fiesta en paz es necesario que aprendamos a ceder. Esta historia la leí en un artículo  en Taringa y la voy a trasladar, porque tiene mucho de enseñanza.
“Eran las 8 p. m. en una concurrida avenida. Una pareja va retrasada para cenar con unos amigos. La dirección es en un rumbo que no suelen frecuentar por lo que ella consultó el mapa antes de salir.  Él conduce y Ella le orienta, y le indica que gire en la siguiente calle a la izquierda. Él argumenta muy seguro que es hacia la derecha.
Inicia la discusión y casi al instante Ella calla y Él decide girar a la derecha. En pocos minutos Él se da cuenta de que estaba equivocado. Aunque es difícil, admite que tomó el camino equivocado, al tiempo que inicia el retorno. Ella en silencio le sonríe con camaradería. Una vez que llegaron a la cita se disculparon por el retraso la noche transcurrió grata y amena. Cuando habían emprendido el camino de regreso, Él comenta: -Tú estabas segura de que tomaba el camino equivocado, ¿por qué no insististe para que me fuera por el correcto?  Ella responde: - Porque íbamos retrasados y el tráfico tan congestionado, que los ánimos estaban calentándose, estábamos a punto de una agria discusión, si insistía más, habría estropeado la noche, y Entre Tener Razón y Ser Feliz, prefiero Ser Feliz.
Esta historia fue contada por una directora empresarial durante una conferencia sobre la simplicidad en el mundo del trabajo. 
Ella utilizó el escenario para ilustrar la cantidad de energía que gastamos sólo para demostrar que tenemos razón, independientemente de tenerla o no.”
Muchas discusiones en la familia, muchas agresiones de violencia en el hogar, muchos asesinatos, muchas  guerras se pueden evitar si escogemos, como la pareja del relato vivir en paz a tener razón.
En este mes se cumplirán diez años de los atentados del 11 de Septiembre en Estados Unidos. Fueron agredidos cobardemente, es verdad. Pero en mi humilde concepto no debieron responder mal por mal. Atacaron Afganistán e Irac y las consecuencias han sido funestas, más muertes de víctimas inocentes, más sangre derramada del mismo pueblo norteamericano y los enormes gastos económicos de las guerras también repercuten en la situación económica que tienen ahora. Si ese dinero que se gastaron para matar, se hubiera gastado en asegurar el país, se hubiera empleado en proteger a los ciudadanos con una seguridad social digna. Y mucho mejor si con una parte de ese dinero se hubiera apoyado a misioneros para que vayan y prediquen el evangelio en Afganistán y en Irac, como hicieron sus padres que enviaron misioneros a todo el mundo, de seguro que era más productivo y más económico. Pero como los líderes quieren tener razón siempre. Ni siquiera hemos escuchado una afirmación y pero una disculpa, de que estaban equivocados con las armas de destrucción masiva en Irac, de que se equivocaron con una actuación injusta, a lo que ellos llaman daños colaterales. ¿No será mejor que haya unos políticos más humanos, que cuando se equivoquen lo reconozcan y cambien? Creo que serían mejor vistos por los pueblos.
Amigo lector. ¿Qué quieres tú, Tener siempre razón o ser feliz?
Si elegimos lo segundo, empecemos por nuestra casa, con nuestros hijos, con nuestras esposas y si podemos hacerlo en casa nos resultará más fácil extendernos a nuestro trabajo y nuestros vecinos.

Equilibrio y felicidad

Estudios recientes  revelan que obsesionarnos por el sentimiento de felicidad nos hace menos creativos, asumir demasiados riesgos, y al final del todo, nos podemos sentir mucho más infelices que cuando empezamos. Esto nos hace pensar en que tener unas dosis mínimas de emociones negativas tienen un propósito en nuestra vida. Guardar un equilibrio emocional.

Se han escrito muchísimos libros con el objetivo de enseñarnos como alcanzar la felicidad, y en ellos no se ha tomado en consideración estos nuevos estudios, que demuestran que la “mucha felicidad” tiene su lado oscuro si la tomamos como única meta de nuestra vida. Según se lee en la revista Perspectives on Psychological Science. En la misma que se citan los estudios de la investigadora June Gruber.

Algunos sentimientos o emociones que están en nuestro interior,  cumplen un papel importante en nuestro diario vivir. Así el miedo por ejemplo nos ayuda a no tomar un riesgo innecesario, la culpa nos recuerda que debemos portarnos bien con los demás, o que debemos corregir cierta área de nuestra vida. Lo importante es que logremos poder  tener estos sentimientos, como los otros contrarios bajo control  para lograr un  equilibrio emocional. Además dice la investigadora citada anteriormente, que debemos dejar de preocuparnos tanto por la felicidad e invertir la energía en mantener los lazos sociales que tenemos con otras personas. El resto vendrá solo.

Se puede afirmar que en las experiencias que hemos tenido. Cuando más preocupados estamos por conseguir algo, ese algo tarda mucho en venir. Y cuando menos nos preocupamos por ello las cosas vienen con mayor facilidad. Por tanto centrémonos en lo que tenemos que hacer, sin obsesionarnos por los resultados,  los resultados se verán al final de nuestro esfuerzo.

La Infelicidad del ambicioso

Mucha de la insatisfacción se puede interpretar como una buena razón para superarnos y ser algo mejores. Pero cuando esta insatisfacción se convierte en una pervertida ambición, es decir nos volvemos insatisfechos compulsivos. Este descontrol nos pasará una cara factura con el paso de los años. Muchos quieren obtener victoria tras victoria, triunfo tras triunfo, quieren ganar batalla tras batalla, y a lo mejor sea sano pero cuando es una desmedida avaricia de tenerlo todo, al final terminamos más infelices de cuando empezamos la carrera.

La ambición no es un pecado si es moderada, porque todos tenemos ambiciones y sueños dentro de lo normal y lo correcto, pero si esa ambición es descontroladamente irreal, podemos hacer mucho daño a los demás y a nosotros mismos. Porque antepondremos buscar nuestro fin, y justificaremos los medios. El problema de algunos en la sociedad actual es que tienen una ambición desmedida de poder, de riqueza, de  disfrute, de tener cosas, tiempo de ocio, etc. Esta ambición desenfrenada y mal encaminada es lo que produce la infelicidad.

Porque en cuanto ha conseguido un primer logro, ya está pensando en el segundo y cuando tiene el segundo ya quiere el tercero. No se da tiempo para disfrutar de lo que ha logrado porque siempre estará trabajando con anticipación hacia la próxima meta.

Un clave muy buena y eficiente para que no nos suceda este fenómeno, es vivir el presente. De lo que se habla mucho en algunos sitios. Pero no vivir por vivir el presente, sino vivirlo desde nuestro interior cargándonos de conciencia, llenándonos de presencia en el lugar donde posamos la planta de nuestros pies. Inundando de plenitud y haciéndonos muy conscientes de lo que nos rodea. Una vez que somos muy conscientes de cuanto nos rodea, necesitamos, es una necesidad que disfrutemos de todo lo que hay. Del aire, del sol, de las montañas, de los árboles, de las flores, del rio, de nuestra casa, de nuestra cama, de nuestra comida, y porqué no de algún éxito logrado. Esto nos curará de nuestra infelicidad, porque cuando somos conscientes de que tenemos una buena cama para dormir nos acordamos de que muchos en el mundo no lo tienen, y nos puede hacer reflexionar en lo afortunados que somos. Y posiblemente seremos más sensibles para colaborar con aquellos menos favorecidos, y si nos movilizamos y tomamos acción, de seguro acabaremos con nuestra infelicidad.

Este es el día que ha hecho  el Señor: ¡estemos hoy contentos y felices!  Sal. 118:24

Pensamientos felices

El pensamiento positivo,  la visión adecuada, junto a la acción acompañada de una fuerte emoción. Constituyen una poderosa arma para alcanzar el éxito.

No se pueden elegir las circunstancias bajo las cuales nos toca vivir, pero si podemos elegir nuestros pensamientos y cambiar de actitud ante la vida. De esta manera, podremos cambiar nuestras expectativas y seguro que nuestros sueños se harán realidad. Por algo dicen algunos expertos, que la mejor medicina para el alma, está compuesta de comida sana, ejercicio físico adecuado y pensamientos de amor y perdón. Unos pensamientos negativos, unos pensamientos de duda, unos pensamientos de temor, el no practicar un ejercicio físico, y el no comer saludable, nunca han producido una vida feliz y satisfactoria.

Por el contra, un pensamiento positivo acompañado de una visión concreta y emoción adecuada, han producido siempre las hazañas más increíbles en la historia de la humanidad.

Cuando el ser humano tiene una visión maravillosa, y hace todo el esfuerzo posible, acompañándose  de lucha constante, siempre centrado en el objetivo, siempre trabajando con sacrificio, su sueño se hace realidad más pronto que tarde. Aunque las circunstancias no sean las esperadas en el presente, aunque todo parezca oscuro, aunque todo lo que se haga parece que no da los resultados esperados, aunque todos nuestros amigos nos digan que estamos equivocados y que no lo lograremos. Si hacemos la lucha tenaz, si nos esforzamos con todo nuestro ser, el triunfo nos espera a la vuelta de la esquina. Muchos se retiran  a mitad del camino, otros se retiran a punto de llegar a las puertas de la victoria. Pero si permanecemos firmes en nuestra visión, firmes en nuestro proyecto, firmes en nuestro sacrificio, firmes en nuestros pensamientos. El éxito de nuestra misión llegará. Nada se consigue sin esfuerzo y sacrificio,  nada se consigue con desánimo, nada viene con facilidad. Todos los grandes hombres y mujeres de la historia han sido gente empedernida en su lucha, tenaces en sus emprendimientos.

Un día Dios le dijo a Josué: “Esfuérzate y sé valiente, no temas ni desmayes, porque yo estaré contigo donde quiera que vayas” Tómate estas palabras para ti en este día.

La Felicidad en la convivencia de pareja

Antes de casarnos, cuando somos novios, normalmente la relación de pareja es muy bonita, por no decirlo hermosa. Hay una cierta compenetración de sentimientos y parece que nuestra media naranja es lo mejor que tenemos a nuestro lado. Para nuestra sorpresa, cuando ya llegamos a la convivencia, aparecen cosas que no habíamos visto de nuestra pareja, y cosas muy desagradables que estropean aquel ambiente de paz, amor, ternura  y cordialidad. Esto hace que perdamos el romanticismo y nos desanima a cultivar  el amor, que tanto bien nos hacía  en el noviazgo.

Necesario es que cuando somos novios, nos hagamos la idea de lo que nos cuentan los casados. Que no nos dejemos nublar por el sentimiento y la emoción fuerte en aquel momento. La historia, la experiencia, las vivencias de muchos matrimonios nos deben ayudar a comprender que siempre habrá conflictos en la convivencia. Lo tenemos que tener muy claro. No pensar “Esto a mí no me pasará”. Si pasa con muchos casos seguro que nos pasará a nosotros. Somos humanos llenos de errores y muy difíciles de ceder en nuestros razonamientos. Los principios que tenemos de acuerdo a nuestra crianza son inviolables y no cedemos ni por todo el oro del mundo. Somos dos seres totalmente distintos, dos familias con costumbres distintas. Esas diferencias tienen que rozar para poder ser limadas y en esos roces van a haber conflictos. Estos conflictos, aunque no lo creamos son necesarios para medir y establecer los límites de nuestra convivencia. Una vez establecidos los límites, nuestra relación debe basarse en la comunicación, la cesión de derechos y el cumplimiento de obligaciones. Es decir lo que cada uno está dispuesto a dar y lo que está dispuesto a recibir. Siempre dentro del respeto, la confianza y la empatía. Algunos principios que debemos tomar en consideración.

Jamás intentar cambiar a la pareja. Podemos ayudarla a mejorar ciertos aspectos, pero nunca pensar que debemos cambiarla  a nuestro antojo.  Es muy necesario amarla tal cual es.

Compartir con la pareja cosas aunque a ti no te gusten. A los hombres les gustan los deportes y a las mujeres las tiendas de ropa, por decir un ejemplo. La mujer debe hacer un esfuerzo por aprender algo de fútbol y el hombre aprender algo de la moda. Compartir con la pareja es involucrarse en la actividad que a ella le gusta, aún a sabiendas que a ti no te gusta.

Tomar decisiones juntos. Muchas veces pensamos que como es una cosa pequeña no tiene importancia, pero es necesario que en las cosas por más pequeñas que sean se tome en consideración la opinión de la otra parte.

Basar siempre la relación de pareja en la comunicación, sin perder el respeto, la confianza y la sinceridad. El conjunto de estas acciones nos dará como resultado una pareja feliz en su convivencia. Tomando muy en cuenta que todo depende de nosotros mismos. Es decir de cuanto empeño pongamos desde el principio, para hacer de nuestra convivencia más placentera.

Muchas parejas se desaniman de cultivar el amor con que todo empezó. Esto se debe a que el amor verdadero requiere de mucho trabajo para conservarlo. No nos dejemos llevar por el amor que nos presentan las novelas de la televisión.

“En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa como así mismo, y que la esposa respete al esposo.” Efesios 5:33

Cómo ser feliz cuando has roto con tu pareja

Mucha gente tiene que afrontar una separación de relaciones en su vida. De hecho, la tónica sentimental es  sentir una mezcla terrible de inseguridad, negación, ira y rechazo general. En definitiva, infelicidad. Esto es normal por un período de tiempo. Pero es necesario superar el estado de ánimo, para que no se haga crónico en nuestra vida emocional. Enumero algunas cosas que podemos hacer para salir de nuestro estado de infelicidad en un tiempo lo más corto posible. No es recomendable que esperes a que se te pase sin hacer nada.

  1. Hacer ejercicio físico


Aunque recomendable, si tienes más tiempo y dinero, no necesariamente tienes que ir a un gimnasio, pero sí es indispensable  un poco de ejercicio.

Treinta minutos de caminata enérgica, aeróbicos, o levantamiento de pesas, viene muy bien para cambiar el ánimo. Está demostrado que el ejercicio libera endorfinas, u hormonas de la felicidad. Esto hará que nos sintamos más seguros de nosotros mismos, nos dan algo en qué concentrarnos, nos hacen sentir mejor cuando empezamos a cumplir con las metas y estamos físicamente en forma. El ejercicio es una excelente terapia para la salud mental. Pruébalo y veras como despejas la cabeza.

  1. Cortar  definitivamente las relaciones


Muchas parejas  dicen  “Quedamos como amigos”. Pero es mejor aceptar la cruda realidad, para sentirnos más felices y no arrastrar penas. Hay que distanciarse totalmente, eliminar cualquier tentación de contacto. Borrar su número de teléfono, eliminar fotografías, cartas, regalos. Muchos que “quedan de amigos” vuelven a tener problemas mayores.

Las cosas pueden ser muy duras cuando hemos sido abandonados, pero lo importante es que hayamos aprendido algo positivo de la relación que acaba de fenecer. Si somos capaces de reformular nuestros pensamiento en términos positivos, veremos algo bueno que nos da la vida y  que nos ayudará a sentirnos más felices.

  1. Hablar con alguien de confianza y centrarnos en objetivos


Si tenemos un confidente ya sea un miembro de la familia, un amigo cercano o cualquier otra persona que sintamos que no nos puede traicionar, y que nos comprenda, porque los sentimientos no se expresan con palabras, pero hablar con alguien produce un efecto de descarga, por ese motivo si hablamos con alguien sobre cómo nos sentimos nos dará fuerza para seguir adelante.

Por otro lado aferrarnos aún más a nuestro trabajo, aficiones, entretenimientos, o cualquier otra cosa que nos haga tener motivos para seguir. Hará canalizar nuestra energía hacia otras partes de nuestra. Así pensaremos menos en lo que pasó, y la felicidad llegará más rápidamente.

Estos sencillos consejos, si los hacemos, harán de nosotros hombres y mujeres más fuertes, para enfrentarnos a los rompimientos de relaciones entre parejas.

En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. 1 Juan. 4:18

La imaginación nos hace felices

Estaba observando a unos niños jugar en una calle poco transitada, jugaban al fútbol, y ponían toda su imaginación. Dos bolsas de sus cuadernos eran un arco de fútbol donde tapaba el guardameta. Los bordillos de las aceras eran las líneas del campo y una marca de brea que cruzaba la calle era lo que les marcaba el medio campo. Una pelota muy,  muy vieja con remiendos que se salían era el balón más oficial que el oficial. Unos gritos de júbilo, unas cuantas caídas unas cuantas patadas a la bola y a las canillas, llenaba la calle de euforia feliz,  como si de una liga de campeones se tratase. De cualquier ángulo que miraba solo veía sonrisas y caras llenas de felicidad.

Esta observación me transportó a las edades de mi infancia en donde no me hacía falta nada aún careciendo de todo. También jugaba en una calle aunque de suelo sin asfalto y gritábamos con júbilo cuando hacíamos un gol. Igualmente la imaginación de un niño es poderosa, y  poníamos los mejores y famosos nombres a nuestros equipos, hasta teníamos uno que hacía de locutor deportivo.

Seguramente, pero completamente seguro que mi madre tenía una crisis enorme y en casa se hacía notar, pero recuerdo momentos tan felices de mi vida en la calle del barrio con la pelota de fútbol, que hasta asociaba la calle con mi segundo hogar.

Hoy los tiempos han cambiado, estamos en una crisis mundial pero gracias a Dios algunos tenemos el pan cotidiano, tenemos salud estable dentro de lo que cabe, bienes materiales innumerables comparados con aquella época. Muchas de las cosas que tenemos ni siquiera las necesitamos.

¿Qué nos impide ser felices?

Cuando usamos la imaginación podemos "ver sin ver", somos capaces de reproducir  imágenes de todo cuanto queramos, ya sean  reales  o falsas.

Un día el Maestro de Galilea, tomó un niño entre sus brazos y dijo a los adultos: “si no os volvéis como niños, no podréis entrar en reino de los Cielos” Tal vez porque los niños son capaces de crear felicidad donde no la hay para nosotros los adultos.

Manía por medir la felicidad

En los últimos años se ha puesto de moda una manía de medir la felicidad. No es malo medirla de acuerdo a parámetros que nos permitan ubicarla en un grado u  otro, basada en patrones  que reflejen los valores éticos, morales y culturales. Lo malo es que la cuantificación que se está haciendo, solo  toma como patrón, el éxito económico. Y esto es desvirtuar el concepto de felicidad. Incitar a la población a que solo el dinero y las posesiones constituyen la felicidad y que hay que conseguirlo por cualquier medio y a cualquier precio.

Un grupo de  psicólogos de la universidad de Leicester de Inglaterra,  comenzaron en 2006 a elaborar un mapa de la felicidad,  basados en la economía. Según ese mapa salen en primeros lugares, Dinamarca y Suiza.

En contra posición de ésta línea que asocia felicidad con economía,  la New Economics Foundation (NEF) y la asociación Amigos de la Tierra están elaborando su propio Índice de Felicidad en el Mundo, que pone como prioridad lo ecológico. Cómo si los ciudadanos respetan la naturaleza en su nación. O respetan a sus semejantes por encima de la riqueza. Y  según este barómetro, la República de Vanuatu, una isla muy pequeña en el Océano Pacífico, es la más feliz del mundo.

Según el sociólogo Sergio Sinay, en su nuevo libro “La felicidad como elección” Nos dice que la felicidad no es un bien  transable, es decir no se puede comercializar, por tanto como el mismo autor revela, vivimos en una sociedad de  consumo donde todo es medible y se puede pesar o sirve para algo. El autor explica también en una entrevista no estar de acuerdo con la provisión de fondos para medir los índices de felicidad en las universidades. Entre otras cosas dice que la felicidad está en encontrar el sentido a la vida. “Qué hago aquí en la vida, cómo lo hago  y  cómo vivo los valores y sentimientos de los cuales dispongo.

Todos tenemos una existencia, una misión,  unos valores y sentimientos. Las preguntas están planteadas:

¿Cuál es nuestro objetivo de estar aquí en la Tierra?

¿Cómo estamos cumpliendo con  nuestra misión?

¿Cómo estamos aplicando a nuestro diario vivir esos valores y sentimientos?

Te invito a mirar una presentación para reflexionar sobre esto  en esta página

http://cienconsejosparaserfeliz.blogspot.com

Ser feliz en medio de la esclavitud

Se dice que el ser humano terminó con la esclavitud y tenemos varios ejemplos para decirlo así:

El primer país fue Londres que en el año 1807 con el jefe evangélico William Willberforce, Thomas Clarkson y Equiano, entre otros. Fundaron en 1787, en la ciudad de Londres, la "Sociedad para la Abolición de la trata de esclavos".

Poco más tarde, en México, el 6 de diciembre de 1810  Miguel Hidalgo abolió la esclavitud. Siendo el pionero de América. Más tarde, el Generalísimo Morelos ratificó dicha derogación en el famoso escrito "Sentimiento de la Nación", el cual fue promulgado el 14 de septiembre de 1813.

También tenemos el acta de Anáhuac en 1813

En el año 1949, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el "Convenio para la Represión de la Trata de Personas y la prostitución.

En 1996, la Asamblea General de las Naciones Unidas,  decidió que el día 6 de Diciembre se designara como el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud.

En 2001 la esclavitud fue declarada "crimen contra la humanidad" por la Conferencia Mundial contra el Racismo.

Según esto Podemos decir que hemos acabado con la esclavitud o por lo menos oficialmente.

En la práctica y según algunas estadísticas todavía unas 700.000 personas adultas son víctimas de la trata de personas y la cifra casi duplica cuando se trata de niños porque asciende a 1.200.000 especialmente bajo las mafias de la Prostitución.

Hace 2.000 años llegó a la tierra un hombre que predicó sobre la libertad. Desde entonces sus seguidores lo han seguido haciendo. Como podemos leer al principio de este artículo sobre  William Willberforce y muchos e innumerables hombres que han tomado su mensaje.

La mayoría de personas cree que gobernar su propia vida con su razonamiento lógico es la libertad que busca. Sin embargo la verdadera libertad  llega al ser humano cuando deja que el Señor Jesucristo gobierne en su vida, porque está claro que no somos capaces de gobernarnos sin los principios de Dios. Ya que los principios de los hombres han fracasado y seguirán fracasando.

Todos aquellos que quieren vivir independientemente de Dios no consiguen tener paz en su corazón ni libertad. Por algo dijo el Maestro: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” ¿Y qué es la verdad? El mismo Maestro contesta: “Yo, soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al padre sino por mí”

Cómo ser más feliz

Muchos de los problemas que diariamente tenemos que afrontar, podrían quitarnos un poco de felicidad y paz  interior. Sin embargo podemos aprender a cambiar la interpretación que les damos a las circunstancias. Según se puede sacar como conclusión de las muchas lecturas. Todo está en la interpretación y saber manejar los hechos sintonizándonos positivamente.

Antes de que pudiéramos utilizar la radio, no sabíamos que existían sus ondas electromagnéticas porque nadie las veía ni las puede ver hasta ahora. Pero las ondas existían aunque nosotros no estábamos enterados. Del mismo modo las vibraciones positivas y negativas existen aunque muchos no las hayamos experimentado.

Siempre recuerdo una moraleja que me contaba un gran amigo. Decía que había un hombre muy negativo, que siempre pensaba que le iba a ir mal en todo lo que hacía. Siempre estaba quejándose maldiciendo su vida y su situación. Un día salió con su vehículo y se decía. -Ahora me voy a quedar en medio del camino con una llanta baja. En efecto se le pinchó la rueda. Luego decía. -Ahora seguro que se me olvidó el gato en casa. Así mismo sucedió. Su mujer le dijo: -Ve a pedir que alguien te preste un gato. Salió de su coche y caminaba diciendo: -¿Quién tendrá un gato? Seguro que nadie tendrá un gato por este lugar. Y si alguien tiene no me lo prestará, seguro. Se aproximó a una casa y cuando salió una persona a la puerta, sin darle tiempo ni a saludar, le dijo: -¡Quédese con su gato y métase por donde le quepa, yo no necesito nada porque todos son unos egoístas, por eso no puedo ser feliz!

Como podemos ver la interpretación que damos a los hechos es muy importante. Dicho de otra manera si nos rodeamos de pensamientos positivos, aceptando los hechos como son y buscando una solución adecuada y aplicando un razonamiento objetivo sin quejas ni enfados las cosas seguro que nos irán mejor.

Nosotros seríamos como una radio, los pensamientos como las emisiones de radio. Si estamos mal sintonizados interpretaremos mal los hechos. Pero podemos cambiar de sintonía como cambiar de emisora en una radio. Es decir rodearnos de pensamiento positivos e interpretar los hechos buscando oportunidades para ser felices. Por ejemplo si te sientes triste, es una oportunidad para buscar alegrarte así podrás distinguir la diferencia entre las dos emociones. Porque si nunca experimentas la tristeza nunca sabrás lo que es la alegría.

¿Qué tal si empiezas a rodearte de pensamientos positivos y buscas la manera de solucionar sin enfados tus problemas? Serás más feliz

Ser jefe sin hacer infeliz al subalterno

Las personas que tienen el privilegio de dirigir una empresa o ser las que tienen responsabilidad sobre otras personas a su cargo, se encuentran muchas veces con situaciones difíciles de resolver. Especialmente cuando los colaboradores son personas conflictivas.

Tener la capacidad de convencer a sus colaboradores de que forman parte del equipo es una de las metas de todo directivo. Pero la manera en que ha de encaminarse la meta es muy importante para alcanzar el éxito.

Mucho se habla de lo que tiene que hacer una persona que tiene un puesto de jefe o mando. Lo que no se habla es de lo que no tiene que hacer y por desconocimiento o debilidad se cae en algunos errores muy comunes de los cuales nombraremos los más repetitivos:

El favoritismo. Las personas tenemos una percepción muy alta cuando hay una diferencia de trato, y cuando se da este fenómeno causa mal estar en el grupo de trabajo y el jefe pierde mucha de su autoridad.

Culpar solo a los subalternos. Si algo ha salido mal, es posible que la explicación de la orden tuvo errores y si  el error lo tiene el inferior ha de considerarse su humanidad e imperfección dejando lugar a la explicación por su parte.

Poca planificación del trabajo. Trabajar sin planificar es ir directo al fracaso y la planificación se la debe hacer consultando a los que están dispuestos a colaborar con ideas para que el trabajo salga lo mejor posible. Si involucramos a los colaboradores en la planificación, ellos estarán más informados del proceso de trabajo y lo harán con mayor entusiasmo.

Exigir y presionar solo a los colaboradores. Es imposible ganar autoridad cuando un jefe exige puntualidad y trabajo,  y él mismo llega tarde o no trabaja las horas debidas.

No actualizarse. El ritmo de los avances en todas las especialidades nos obliga a estar actualizados a velocidad cada vez mayor, por tanto es necesario no desmayar en el conocimiento de las nuevas técnicas de trabajo en nuestra  rama.

No descuidar la calidad humana. Ante todo somos seres con sentimientos y emociones que necesitamos un trato especial cada uno. Nos gusta cuando alguien se interesa genuinamente por nosotros y que mejor que se perciba que  el jefe esté interesado por la situación de vida en particular. Esto hará que la relación laboral no sea tensa y aumentará el grado de placer y felicidad en el trabajo.

Personas conflictivas siempre vamos a tener a nuestro lado pero debemos buscar el método de tratar con ellas sin caer en el enfado. Y para ello debemos gestionar nuestra conducta emocional.

 

Riqueza y felicidad

 

Tenemos arraigada en la mente una confusión muy grande con lo que respecta al dinero. Es muy conocida la frase: “El dinero no compra la felicidad”. Pero en el fondo de nosotros sabemos que si tuviéramos más dinero seríamos más felices. Mucha de esta confusión se debe a dogmas religiosos que equivocadamente nos ha programado para pensar que “la pobreza es una virtud”

Las dos frases están bien construidas, el problema es la interpretación que hacemos de ellas. No podemos negar que un ser humano carente de recursos puede pasar muy mal, con mucho estrés, con mucha preocupación, con problemas familiares. Por tanto si la persona que pasa por un estado de  pobreza y no es capaz de superarla, o la interpretación que le da a su vida de carencia es equivocada, es muy probable sacar conjeturas desde este ángulo y afirmar que la pobreza es la causante de los crímenes, robos, asaltos, abusos de drogas e innumerables problemas físicos y mentales.

Pero, si la interpretación por parte del sujeto que sufre el estado de pobreza es correcta. Quien la padece con actitud positiva, podría interpretar que es una oportunidad para estimular su ingenio, desplazar sus capacidades y poner en juego su potencial. De éstos hay cientos de casos, muchos que ahora son millonarios un día estuvieron en la miseria más grande y supieron sortear la adversidad.

Quien haya elaborado la primera frase, seguro que tenía lo que muchos quisiéramos, o sea, una posición económica solvente. Pero le faltaba algo que no lo podía conseguir con sus recursos materiales. Solo podemos especular acerca de lo que se quiere conseguir con el dinero, aunque seguro que acertamos si decimos que son caprichos de nuestro ego cargado de insatisfacción.

Una cosa que casi nunca tomamos en consideración, es la relación espiritual con el Creador, donde radica la verdadera felicidad. Cualquiera que sea tu opción religiosa, te animo a que pruebes a creer en Dios y tener esperanza en que sus bendiciones te alcanzarán y te dará una incomprensible paz interior. Si eres sincero o sincera, no saldrás defraudado sea cualquiera que sea tu situación económica, o tu estado emocional. Y cuando te acerques a Dios no digas que tienes unos problemas muy grandes. Dile a tus problemas que tienes un Dios muy grande.

Tenemos que recordar que no somos inmortales y que tarde o temprano moriremos y  todos sea de la creencia que sea,  tendremos que dar cuentas al Creador. Muchos que ya han muerto no han aprendido a disfrutar del milagro de la vida, esa magia que la hace espectacular cada segundo de nuestra existencia.

 

Consejos mayores

Nuestros mayores se caracterizaban por sus consejos. Siempre que nos acercábamos a una persona mayor, era típico escuchar sus consejos acompañados de refranes llenos de sabiduría popular. Con el tiempo los jóvenes nos fuimos cansando de tanta “letanía” porque pensábamos que los viejos estaban equivocados. Que ellos no han vivido lo que nosotros estábamos viviendo ese momento y sus consejos nos resultaban obsoletos y fuera de onda.

No sé si por nostalgia o por experiencia, ahora que los que fuimos jóvenes somos mayores nos vemos en la necesidad de aconsejar a nuestros jóvenes, para que no cometan errores en su vida de los cuales tengan que arrepentirse por largo tiempo, la historia se repite pero de manera exponencial, es decir que los jóvenes de hoy no solo no quieren ningún consejo, sino que muchos responden de manera violenta. Han perdido lo que nosotros llamábamos respeto y lo único que les vale es su propio razonamiento. La vida se les ha facilitado de tal manera que todo les parece fácil  y desechable. Como diría un mayor de antaño. “Este no ha pasado hambre”

En algún momento de nuestra vida todos necesitamos consejos, por algo nos decían que “Quien oye un buen consejo, nunca llegará a viejo” dicho de otra manera “Tendrá una vejez feliz y satisfactoria”

Lo que si hay que distinguir también es el tipo de consejo que recibimos, aunque nuestros jóvenes dicen no necesitar consejo, sí lo están recibiendo de parte de sus amigos. Pero los mejores consejos siempre vendrán de parte de sus padres. Y para los que tienen el privilegio de conocer el consejo de la biblia, seguro que tienen el mejor consejo. Solo hace falta leer el libro de los Proverbios.

“Hijo mío,  no te olvides de mi Ley,   y que tu corazón guarde mis mandamientos, porque muchos días y años de vida   y de paz te aumentarán.

Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad: Átalas a tu cuello,   escríbelas en la tabla de tu corazón y hallarás gracia y buena opinión  ante los ojos de Dios y de los hombres”

Prov. 3:  1-4

La edad de la felicidad

No cabe duda que la mejor edad del ser humano es la juventud, tener entre 15 y 30 años parece que es lo preferido por mucha gente en algunas encuestas que se han hecho, aunque depende de la edad de los encuestados. Según algunas conclusiones de los encuestadores, mucha gente echa de menos los años pasados a partir de los   25 años de edad. Y a la pregunta de que si tuvieron más felicidad en los años pasados respondieron afirmativamente.

Haciendo una pequeña reflexión podemos decir que la mayoría de la gente nos centramos en esas edades. Porque cuando tenemos menos de 18 por poner un ejemplo, si nos preguntan la edad una gran mayoría contesta 18 sin tenerlos todavía. Cuando llegamos a un rango que consideramos entre los 18 y 22, si nos hacen la pregunta contestamos con orgullo o llenos de felicidad: ¡dieciocho! Pero poco a poco parece que nos llega el desánimo y la nostalgia y ya no contestamos con tanta alegría cuando han pasado los “mejores años”. En muchos de los casos se suele responder con otra pregunta. ¿Y cuántos crees que tengo?

En algunos lugares esta pregunta suele considerarse casi un delito. Lo siento por esos lugares, lo respeto y aconsejo que tengamos la mayor consideración para quienes tengan esa tradición. Sin embargo estuve leyendo la presentación de Jennifer Aniston en el diario El País, y a pesar de que en el mundo de Hollywood como lo pone el mismo relato es casi un delito envejecer. La artista luce muy contenta, satisfecha y llena de felicidad en una fotografía con sus cuarenta y dos e incluso dijo que se sentía mejor que cuando tenía veinte.

Ya sé que algunos dirán que con el dinero que ella maneja todos nos sentiríamos así, pero si ponemos la mano en el corazón sabemos que hay mucha pero mucha gente que cambiarían todo su dinero por volver a una edad deseada dando una evidencia clara de que no encuentran felicidad en su vida, a pesar del dinero que poseen.

Algunas actitudes que debemos tomar en cuenta  para  superar algo que es tan obvio he investigado y lo pongo a consideración:
  1. Aceptar nuestra edad sin resistencia. La resistencia puede frustrarnos y aumentar nuestro grado de estrés. Aceptar no es resignarse sino tratar de encontrar los puntos positivos de nuestra nueva situación. Somos más maduros emocionalmente, hemos adquirido más experiencia, podemos ayudar a los inexpertos y sentirnos más útiles.
  2. Mantener una actitud mental positiva puede ayudarnos a tomar en consideración que hacerse mayor no es un delito ni un pecado, es la ley natural de la vida nacemos crecemos, envejecemos y morimos.
  3. Pensar con vitalidad, alegrarnos, reírnos, sentirnos bien con nosotros mismos. Si hacemos un esfuerzo en este campo, encontraremos la verdadera juventud y la felicidad.
  4. La vida con todas sus facetas, es una bendición de Dios, pero mucho depende de nuestra actitud. No podemos nadar contra la corriente por mucho tiempo, al final nos arrastrará y nos ahogaremos. Es mejor aprovechar la corriente especialmente en este caso.

“Nunca te preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor, pues esa no es una pregunta inteligente.” Eclesiastés 7:10

El éxito hace feliz

Todo ser humano cuerdo quiere ser feliz y tener éxito. La diferencia está en que un número muy reducido de personas en el mundo consigue estos objetivos. Cuando somos niños tenemos grandes proyectos e ilusiones para cuando seamos mayores. Es muy típica la pregunta de los adultos: ¿Qué vas a ser cuando seas mayor?  Las respuestas son muchas según la imaginación de cada uno. Pero como no nos hemos programado con seriedad esos objetivos, conforme pasan los años nos olvidamos de apuntar nuestras acciones hacia los objetivos que posiblemente los hemos olvidado o se nos han confundido entre tantas ideas que nos vienen a la mente.

A unos mil quinientos  estudiantes de la Universidad de Harvard se les hizo un seguimiento después de una  encuesta sobre lo que querían para su vida, los del grupo A  dijeron que querían primero ganar dinero y cuando lo tengan se dedicarían a disfrutar de la vida. Dicho de otra manera: Por ahora lo que me preocupa es ganar dinero y luego cuando lo tenga voy a hacer lo que realmente me gusta. Estos fueron el 83%.  Los del grupo B  pusieron por escrito su propósito y   su principal objetivo era hacer lo que les gusta y disfrutar de la vida, pensaban que el dinero acabaría llegando, si ellos se centraban en hacer lo que realmente les gusta. Este  segundo grupo constituía el 17%.  Al cabo de veinte años habían ciento un millonarios entre todos los estudiantes que se les hizo el seguimiento, de los cuales cien pertenecían al grupo B, o sea aquellos que pusieron por escrito, se enfocaron en sus propios intereses sin querer primero el dinero.  Y solo uno pertenecía al grupo A, aquellos que querían el dinero primero para luego ser feliz. El grupo B no solo correspondía al grupo de millonarios sino que se sentía más realizado, más contento, más satisfecho de la vida, por tanto más feliz.    Tampoco quiero decir con esto que solo el que es millonario es feliz, pero si trazamos un mapa de nuestro destino con objetivos claros y lo dividimos en etapas y no nos desviamos de ello seguro que vamos a tener éxito.

Creo que nunca es tarde para reprogramar nuestros objetivos. He aquí unos principios que nos pueden ayudar:

a)       Conocerse a sí mismo.- Necesitamos hacer un auto examen profundo y sincero. ¿Cuáles son nuestros objetivos? ¿Cuáles son nuestras  flaquezas? Y ¿Cuáles son nuestras fortalezas? Solo conociendo bien estas cualidades podemos trazarnos un camino a seguir y si nos desviamos volveremos con facilidad a éste.

b)      ¿Qué nos gusta? Qué nos apasiona?  ¿Para qué somos buenos, o en qué destacamos? No nos centremos mucho en lo que da dinero de inmediato sino cómo podemos ayudar a los demás con nuestras habilidades.

c)       Centrémonos más en aprender lo que nos apasiona, y practicar lo aprendido, así no olvidaremos con facilidad nuestro objetivo.

d)      Buscar la simplicidad.-  Hay ocasiones que nos complicamos la vida nosotros mismos, queremos ser originales, reinventar lo inventado, etc. A veces es preferible copiar al que lo está haciendo bien, siempre que nos guste y esté dentro de lo planeado, que fracasar con algo original.

e)      No dejes que te roben tus sueños.-  Los muchos “consejos” nos pueden hacer desviar de nuestro camino, Son buenos pero si nuestro sueño es sólido y creemos en él, vamos a luchar hasta el final.

Si no hay lucha no hay victoria, el éxito no es una casualidad, es el resultado de una grande batalla.

Aunque fracase no me rendiré, no construiré una casa donde fracasé, me levantaré y reconstruiré a partir de las ruinas con el objeto de ser feliz, las grandes cosas del mundo no fueron hechas  por cobardes.

 

Dormir para ser feliz

A muchos de nosotros, nos habrán educado con la idea de que dormir es de vagos, y que mientras menos se dormía mejor porque teníamos más horas para trabajar y producir. Muchos jóvenes que dormían un poco más eran mal vistos por su “vagancia” Menos mal que los experimentos nuevos han demostrado que necesitamos dormir un número determinado de horas para recuperarnos bien. Llegando de esta manera a un mejor rendimiento de nuestras facultades  lo que nos permite gozar de más salud y  más bienestar, ingredientes necesarios para ser feliz.

Aunque no se ha descubierto todavía el mecanismo preciso por el cual perdemos la conciencia e iniciamos el sueño. Lo que si se ha demostrado es que nuestro sueño lo regula un reloj biológico basado justamente en la salida y puesta del sol. Este reloj biológico  está regulado por algunas sustancias químicas que se han identificado, como la melatonina, lo que hace que nos de sueño y nos podamos despertar. No queda duda de que el hombre fue creado para ser feliz

Lo contrario del sueño, o el insomnio,  y los trastornos que esto produce son la causa de muchos accidentes de tráfico, en muchos países. Y algunos problemas inclusive de obesidad. Algunos investigadores como William Dement  de la Universidad de Stanford EE.UU. y Deborah Suchecki, investigadora  de São Paulo Brasil, nos dicen que el dormir es una necesidad prioritaria de nuestro organismo para beneficio de nuestra salud física y mental. Si supiéramos lo que nos ocurre  a los seres privados del sueño, nunca se  nos pasaría por la cabeza pensar que es una actividad de holgazanes.

¿Cuántas horas debemos dormir?

Aquí está el meollo del asunto, Cada uno de nosotros  tenemos diferentes actividades y por lo tanto diferentes necesidades, pero según concuerdan la mayoría de investigadores, lo mínimo son siete horas en adultos y como máximo diez horas. Si estamos en este rango vamos por buen camino. Exagerar las horas de sueño no es tampoco lo mejor, de modo que si alguien quiere dormir mucho para ser  feliz,  está equivocado. Muchos duermen más porque quieren escapar de la realidad de su vida. La mala noticia es que cada vez empeoran los desordenes del sueño en la población mundial y tenemos millones de personas que no pueden conciliar el sueño o no duermen las horas debidas, pues un 35% de la población mundial tiene problemas de este tipo, por tanto problemas para ser feliz.

¿Qué hacer para dormir bien?

Los expertos nos dicen que se puede aprender a dormir bien sin importar nuestra edad y aconsejan algunas cosas que son interesantes:

1     Debemos asociar siempre la cama con el sueño, es decir usar la cama exclusivamente para dormir y no para lo que normalmente estamos acostumbrados. Comer, estudiar, trabajar, ver televisión o entretenerse con juegos.

2     Cuidar la alimentación. Evitar por la noche el café, el té, el cacao, el chocolate y las bebidas gaseosas. Consumir pequeñas cantidades de mango, banana,  palmitos, arroz,  frutos secos estos alimentos estimulan la producción de serotonina y por tanto inducen al sueño.

3      Una cena abundante muy tarde  o por la noche perjudica mucho el sueño tanto como irse a dormir con el estómago vacío.

4     Hacer ejercicio de manera regular a una hora apropiada; la gimnasia por la mañana o por la tarde facilita conciliar el sueño

5     Antes de ir a la cama, es bueno leer algo relajante, escuchar música suave o bañarse con agua caliente.

6     Cuidar el ambiente en el que dormimos. Temperatura adecuada, la habitación debe estar oscura y sin ruidos, el colchón y la almohada no deben ser incómodos.

7     No  es prudente permanecer en la cama más tiempo del necesario, incluso en el fin de semana, esto puede afectar nuestro patrón de sueño y causarnos problemas para dormir las noches futuras.

Todos estamos de acuerdo de  que ninguno de nosotros quiere que  alguno de nuestros órganos vitales se dañe y nos cause problemas. Pues bien, la actividad del sueño es igual de vital importancia como si fuera nuestro corazón, o cualquier órgano vital por tanto no debemos  descuidarnos. Es vital para ser feliz.  ¿Quieres dormir mejor? ¿Por qué no empezar desde esta noche?

“Por demás es que os levantéis de madrugada,  y vayáis tarde a reposar,

Y que comáis pan de dolores; Pues que a su amado dará Dios el sueño.”

Sal. 127:2

Miedo al futuro

No hay peor miedo que el que nosotros inventamos o imaginamos, no hay murallas tan insalvables como las que nosotros construimos con nuestra imaginación, no hay peor cárcel que la que construimos nosotros mismos con los recuerdos de nuestros fracasos y no hay peor sepultura como la que estamos fabricando dentro de nuestras murallas, vigiladas por nuestros miedos que nos acechan cuando queremos dar el paso al futuro, que se nos presenta incierto, inseguro, catastrófico y tenebroso a donde queremos llegar y descansar para dejar de huir de los recuerdos que nos  persiguen desde el pasado.

Llegado a este punto parece que no tenemos solución y solo pensamos en huir de nuestro destino,  algunos pasan huyendo toda su vida, están cansados de tanto caminar, de tanto buscar escondrijos, cansados de siempre escapar por el atajo más pronto, de sus enemigos que también son imaginarios, porque son creados con los restos vergonzosos de su pasado.

Otros han construido unas fortalezas infranqueables con sus resentimientos, odios, violencias y agresiones. Están escondidos  y listos para atacar a quienes se acercan aunque sea a  mirar su guarida. No permiten que nadie se acerque porque en el disfraz de soldado valiente que vigila su castillo, existe un ser inseguro, lleno de miedo, atrapado en su soledad y en su autoengaño  de paz y seguridad.

El miedo nos hace huir o nos hace escondernos, pero lo más desesperante es que nos paraliza, la huida se vuelve torpe e inútil, y el escondite cada vez más inseguro.

Hoy más que nunca necesitamos encontrar el verdadero refugio, donde el miedo no pueda entrar y aunque se acerquen miles de invasores no puedan penetrar para hacernos daño, dotándonos de confianza y seguridad. El ser humano está como está porque no quiere acercarse al refugio que abandonó un día cuando quiso vivir por su cuenta y riesgo, creyéndose capaz de gestionar su vida independientemente del  dueño de aquel refugio que ofrece verdadera paz y seguridad.

“¡No se turbe vuestro corazón; ni tengáis miedo, creéis en Dios, creed también en mí!

En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si no fuera así yo os lo hubiera dicho; porque voy a prepararos el lugar.

Y si yo fuere y os preparare el lugar, vendré otra vez, y os recibiré conmigo; para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

Jesucristo

 

La felicidad que produce el alcohol.

Cierto día un amigo a quien le gustaba “divertirse” todos los fines de semana, me llamó la atención para decirme que tenía que salir a divertirme porque la vida es corta y que al no salir a sus andanzas no estaba viviendo la vida y que cuando se acabe la vida ya no hay más que hacer, así que hay que “vivirla y disfrutarla”

La cosa es que a mi amigo le gusta mucho beber alcohol en sus diversiones y en algunas ocasiones cuando regresa de sus aventuras cuenta que se han peleado con una banda de otro pueblo y que algunos se han ido heridos o que alguno de los de la peña de él ha salido perjudicado físicamente. Escuchando lo comentado he tenido que decirle que nada bueno me estoy perdiendo si a eso le llama vivir la vida.

¿Es más  feliz la persona que acostumbra beber alcohol?

El alcohol  no es considerado por la sociedad como una droga, o en algunos casos se la considera como droga moderada, supuestamente porque dicen que no influye en un cambio de personalidad en el ser humano. Lo cierto es que cada vez que vemos los accidentes de tráfico más y más de estos accidentes son provocados por conductores que estaban bajo los efectos del alcohol. Según los resultados que podemos observar el alcoholismo, destruye la propia vida del consumidor y la vida de su familia. No podemos decir que un alcohólico tiene la capacidad de controlar sus emociones, ya que según se puede notar, el alcohol domina en sus pensamientos y acciones produciendo una incapacidad de control propio.  Según conceptos recientes, el alcoholismo es una enfermedad que no se conoce todavía una medicina que la pueda curar y esta enfermedad progresa por etapas cada vez a peor. El alcohólico es una persona que ha perdido la capacidad de controlar la abstinencia del producto y dicha abstinencia produce en él ansiedad y todos los síntomas de abstinencia, a lo que la gente le denomina “mono”. O lo que podríamos entender  como un deseo exagerado imposible de resistir.

Según estadísticas no existen evidencias seguras de que un individuo alcohólico vuelva a beber moderadamente, o como dicen “el moderado beber social” Si alguien ha sido alcohólico y no bebe tiene que permanecer completamente alejado de la bebida.

Una de las consecuencias de las normas sociales, es que los adolecentes empiezan cada vez más temprano a “divertirse con el alcohol” y   los padres son muy permisivos cada día más, aumentado de esta manera el riesgo de que la enfermedad crezca a pasos agigantados en la población.

Al principio de la ingesta el individuo se siente muy alegre, lo que es conocido como la etapa del “alegrón” y esto hace creer al bebedor que él es feliz y que  quien no le acompaña en su camino es un amargado. Por esta razón mucha gente cree que bebiendo se olvida de  las penas y se tiene una vida más alegre y llevadera, pero los efectos posteriores son todo lo contrario porque luego de la euforia viene la depresión, y después de tanta alegría termina llorando desconsoladamente en una esquina de la calle, o en un rincón de la habitación, o del cuarto de baño. Si se dice que el cigarrillo mata miles de personas al año, también se debería decir que el consumo de alcohol hace lo mismo en los accidentes de tráfico y la violencia de género.  Si se prohíbe la venta de alcohol a menores también se debería prohibir su consumo. Lo cierto es que detrás de estas drogas permitidas hay muchos interese de millones de euros y los dirigentes ponen el grito en el cielo por un lado pero por otro lado están recibiendo el dinero que genera la venta de de estos alucinógenos. Los digo alucinógenos porque los individuos cuando están bajo sus efectos  no viven la realidad.

Por lo pronto animo a que los padres enseñemos a nuestros hijos que nada bueno se pierden con el consumo de estas drogas permitidas, y que sin nos mantenemos sobrios estamos en condiciones de mantener sanas nuestras facultades. Por lo menos así no caeremos en las garras de un vicio que sostiene a dirigentes y fabricantes inescrupulosos.