Mucha de la insatisfacción se puede interpretar como una buena razón para superarnos y ser algo mejores. Pero cuando esta insatisfacción se convierte en una pervertida ambición, es decir nos volvemos insatisfechos compulsivos. Este descontrol nos pasará una cara factura con el paso de los años. Muchos quieren obtener victoria tras victoria, triunfo tras triunfo, quieren ganar batalla tras batalla, y a lo mejor sea sano pero cuando es una desmedida avaricia de tenerlo todo, al final terminamos más infelices de cuando empezamos la carrera.
La ambición no es un pecado si es moderada, porque todos tenemos ambiciones y sueños dentro de lo normal y lo correcto, pero si esa ambición es descontroladamente irreal, podemos hacer mucho daño a los demás y a nosotros mismos. Porque antepondremos buscar nuestro fin, y justificaremos los medios. El problema de algunos en la sociedad actual es que tienen una ambición desmedida de poder, de riqueza, de disfrute, de tener cosas, tiempo de ocio, etc. Esta ambición desenfrenada y mal encaminada es lo que produce la infelicidad.
Porque en cuanto ha conseguido un primer logro, ya está pensando en el segundo y cuando tiene el segundo ya quiere el tercero. No se da tiempo para disfrutar de lo que ha logrado porque siempre estará trabajando con anticipación hacia la próxima meta.
Un clave muy buena y eficiente para que no nos suceda este fenómeno, es vivir el presente. De lo que se habla mucho en algunos sitios. Pero no vivir por vivir el presente, sino vivirlo desde nuestro interior cargándonos de conciencia, llenándonos de presencia en el lugar donde posamos la planta de nuestros pies. Inundando de plenitud y haciéndonos muy conscientes de lo que nos rodea. Una vez que somos muy conscientes de cuanto nos rodea, necesitamos, es una necesidad que disfrutemos de todo lo que hay. Del aire, del sol, de las montañas, de los árboles, de las flores, del rio, de nuestra casa, de nuestra cama, de nuestra comida, y porqué no de algún éxito logrado. Esto nos curará de nuestra infelicidad, porque cuando somos conscientes de que tenemos una buena cama para dormir nos acordamos de que muchos en el mundo no lo tienen, y nos puede hacer reflexionar en lo afortunados que somos. Y posiblemente seremos más sensibles para colaborar con aquellos menos favorecidos, y si nos movilizamos y tomamos acción, de seguro acabaremos con nuestra infelicidad.
Este es el día que ha hecho el Señor: ¡estemos hoy contentos y felices! Sal. 118:24
La felicidad es un estado no una circunstancia. Se puede alcanzar mejor armonía con terapias naturales, sin drogas. Se puede vivir mejor con lo que Dios ha provisto en nuestra vida. Mejorar nuestra situación de vida conociendo nuestra parte espiritual. Arreglarnos el corazón. Vencer el miedo, la angustia y la depresión. Solo necesitamos proponernos y tomar acción.
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La Infelicidad del ambicioso
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La Felicidad en la convivencia de pareja
Antes de casarnos, cuando somos novios, normalmente la relación de pareja es muy bonita, por no decirlo hermosa. Hay una cierta compenetración de sentimientos y parece que nuestra media naranja es lo mejor que tenemos a nuestro lado. Para nuestra sorpresa, cuando ya llegamos a la convivencia, aparecen cosas que no habíamos visto de nuestra pareja, y cosas muy desagradables que estropean aquel ambiente de paz, amor, ternura y cordialidad. Esto hace que perdamos el romanticismo y nos desanima a cultivar el amor, que tanto bien nos hacía en el noviazgo.
Necesario es que cuando somos novios, nos hagamos la idea de lo que nos cuentan los casados. Que no nos dejemos nublar por el sentimiento y la emoción fuerte en aquel momento. La historia, la experiencia, las vivencias de muchos matrimonios nos deben ayudar a comprender que siempre habrá conflictos en la convivencia. Lo tenemos que tener muy claro. No pensar “Esto a mí no me pasará”. Si pasa con muchos casos seguro que nos pasará a nosotros. Somos humanos llenos de errores y muy difíciles de ceder en nuestros razonamientos. Los principios que tenemos de acuerdo a nuestra crianza son inviolables y no cedemos ni por todo el oro del mundo. Somos dos seres totalmente distintos, dos familias con costumbres distintas. Esas diferencias tienen que rozar para poder ser limadas y en esos roces van a haber conflictos. Estos conflictos, aunque no lo creamos son necesarios para medir y establecer los límites de nuestra convivencia. Una vez establecidos los límites, nuestra relación debe basarse en la comunicación, la cesión de derechos y el cumplimiento de obligaciones. Es decir lo que cada uno está dispuesto a dar y lo que está dispuesto a recibir. Siempre dentro del respeto, la confianza y la empatía. Algunos principios que debemos tomar en consideración.
Jamás intentar cambiar a la pareja. Podemos ayudarla a mejorar ciertos aspectos, pero nunca pensar que debemos cambiarla a nuestro antojo. Es muy necesario amarla tal cual es.
Compartir con la pareja cosas aunque a ti no te gusten. A los hombres les gustan los deportes y a las mujeres las tiendas de ropa, por decir un ejemplo. La mujer debe hacer un esfuerzo por aprender algo de fútbol y el hombre aprender algo de la moda. Compartir con la pareja es involucrarse en la actividad que a ella le gusta, aún a sabiendas que a ti no te gusta.
Tomar decisiones juntos. Muchas veces pensamos que como es una cosa pequeña no tiene importancia, pero es necesario que en las cosas por más pequeñas que sean se tome en consideración la opinión de la otra parte.
Basar siempre la relación de pareja en la comunicación, sin perder el respeto, la confianza y la sinceridad. El conjunto de estas acciones nos dará como resultado una pareja feliz en su convivencia. Tomando muy en cuenta que todo depende de nosotros mismos. Es decir de cuanto empeño pongamos desde el principio, para hacer de nuestra convivencia más placentera.
Muchas parejas se desaniman de cultivar el amor con que todo empezó. Esto se debe a que el amor verdadero requiere de mucho trabajo para conservarlo. No nos dejemos llevar por el amor que nos presentan las novelas de la televisión.
“En todo caso, que cada uno de ustedes ame a su esposa como así mismo, y que la esposa respete al esposo.” Efesios 5:33
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Manía por medir la felicidad
En los últimos años se ha puesto de moda una manía de medir la felicidad. No es malo medirla de acuerdo a parámetros que nos permitan ubicarla en un grado u otro, basada en patrones que reflejen los valores éticos, morales y culturales. Lo malo es que la cuantificación que se está haciendo, solo toma como patrón, el éxito económico. Y esto es desvirtuar el concepto de felicidad. Incitar a la población a que solo el dinero y las posesiones constituyen la felicidad y que hay que conseguirlo por cualquier medio y a cualquier precio.
Un grupo de psicólogos de la universidad de Leicester de Inglaterra, comenzaron en 2006 a elaborar un mapa de la felicidad, basados en la economía. Según ese mapa salen en primeros lugares, Dinamarca y Suiza.
En contra posición de ésta línea que asocia felicidad con economía, la New Economics Foundation (NEF) y la asociación Amigos de la Tierra están elaborando su propio Índice de Felicidad en el Mundo, que pone como prioridad lo ecológico. Cómo si los ciudadanos respetan la naturaleza en su nación. O respetan a sus semejantes por encima de la riqueza. Y según este barómetro, la República de Vanuatu, una isla muy pequeña en el Océano Pacífico, es la más feliz del mundo.
Según el sociólogo Sergio Sinay, en su nuevo libro “La felicidad como elección” Nos dice que la felicidad no es un bien transable, es decir no se puede comercializar, por tanto como el mismo autor revela, vivimos en una sociedad de consumo donde todo es medible y se puede pesar o sirve para algo. El autor explica también en una entrevista no estar de acuerdo con la provisión de fondos para medir los índices de felicidad en las universidades. Entre otras cosas dice que la felicidad está en encontrar el sentido a la vida. “Qué hago aquí en la vida, cómo lo hago y cómo vivo los valores y sentimientos de los cuales dispongo.
Todos tenemos una existencia, una misión, unos valores y sentimientos. Las preguntas están planteadas:
¿Cuál es nuestro objetivo de estar aquí en la Tierra?
¿Cómo estamos cumpliendo con nuestra misión?
¿Cómo estamos aplicando a nuestro diario vivir esos valores y sentimientos?
Te invito a mirar una presentación para reflexionar sobre esto en esta página
http://cienconsejosparaserfeliz.blogspot.com
Un grupo de psicólogos de la universidad de Leicester de Inglaterra, comenzaron en 2006 a elaborar un mapa de la felicidad, basados en la economía. Según ese mapa salen en primeros lugares, Dinamarca y Suiza.
En contra posición de ésta línea que asocia felicidad con economía, la New Economics Foundation (NEF) y la asociación Amigos de la Tierra están elaborando su propio Índice de Felicidad en el Mundo, que pone como prioridad lo ecológico. Cómo si los ciudadanos respetan la naturaleza en su nación. O respetan a sus semejantes por encima de la riqueza. Y según este barómetro, la República de Vanuatu, una isla muy pequeña en el Océano Pacífico, es la más feliz del mundo.
Según el sociólogo Sergio Sinay, en su nuevo libro “La felicidad como elección” Nos dice que la felicidad no es un bien transable, es decir no se puede comercializar, por tanto como el mismo autor revela, vivimos en una sociedad de consumo donde todo es medible y se puede pesar o sirve para algo. El autor explica también en una entrevista no estar de acuerdo con la provisión de fondos para medir los índices de felicidad en las universidades. Entre otras cosas dice que la felicidad está en encontrar el sentido a la vida. “Qué hago aquí en la vida, cómo lo hago y cómo vivo los valores y sentimientos de los cuales dispongo.
Todos tenemos una existencia, una misión, unos valores y sentimientos. Las preguntas están planteadas:
¿Cuál es nuestro objetivo de estar aquí en la Tierra?
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Cómo ser más feliz
Muchos de los problemas que diariamente tenemos que afrontar, podrían quitarnos un poco de felicidad y paz interior. Sin embargo podemos aprender a cambiar la interpretación que les damos a las circunstancias. Según se puede sacar como conclusión de las muchas lecturas. Todo está en la interpretación y saber manejar los hechos sintonizándonos positivamente.
Antes de que pudiéramos utilizar la radio, no sabíamos que existían sus ondas electromagnéticas porque nadie las veía ni las puede ver hasta ahora. Pero las ondas existían aunque nosotros no estábamos enterados. Del mismo modo las vibraciones positivas y negativas existen aunque muchos no las hayamos experimentado.
Siempre recuerdo una moraleja que me contaba un gran amigo. Decía que había un hombre muy negativo, que siempre pensaba que le iba a ir mal en todo lo que hacía. Siempre estaba quejándose maldiciendo su vida y su situación. Un día salió con su vehículo y se decía. -Ahora me voy a quedar en medio del camino con una llanta baja. En efecto se le pinchó la rueda. Luego decía. -Ahora seguro que se me olvidó el gato en casa. Así mismo sucedió. Su mujer le dijo: -Ve a pedir que alguien te preste un gato. Salió de su coche y caminaba diciendo: -¿Quién tendrá un gato? Seguro que nadie tendrá un gato por este lugar. Y si alguien tiene no me lo prestará, seguro. Se aproximó a una casa y cuando salió una persona a la puerta, sin darle tiempo ni a saludar, le dijo: -¡Quédese con su gato y métase por donde le quepa, yo no necesito nada porque todos son unos egoístas, por eso no puedo ser feliz!
Como podemos ver la interpretación que damos a los hechos es muy importante. Dicho de otra manera si nos rodeamos de pensamientos positivos, aceptando los hechos como son y buscando una solución adecuada y aplicando un razonamiento objetivo sin quejas ni enfados las cosas seguro que nos irán mejor.
Nosotros seríamos como una radio, los pensamientos como las emisiones de radio. Si estamos mal sintonizados interpretaremos mal los hechos. Pero podemos cambiar de sintonía como cambiar de emisora en una radio. Es decir rodearnos de pensamiento positivos e interpretar los hechos buscando oportunidades para ser felices. Por ejemplo si te sientes triste, es una oportunidad para buscar alegrarte así podrás distinguir la diferencia entre las dos emociones. Porque si nunca experimentas la tristeza nunca sabrás lo que es la alegría.
¿Qué tal si empiezas a rodearte de pensamientos positivos y buscas la manera de solucionar sin enfados tus problemas? Serás más feliz
Antes de que pudiéramos utilizar la radio, no sabíamos que existían sus ondas electromagnéticas porque nadie las veía ni las puede ver hasta ahora. Pero las ondas existían aunque nosotros no estábamos enterados. Del mismo modo las vibraciones positivas y negativas existen aunque muchos no las hayamos experimentado.
Siempre recuerdo una moraleja que me contaba un gran amigo. Decía que había un hombre muy negativo, que siempre pensaba que le iba a ir mal en todo lo que hacía. Siempre estaba quejándose maldiciendo su vida y su situación. Un día salió con su vehículo y se decía. -Ahora me voy a quedar en medio del camino con una llanta baja. En efecto se le pinchó la rueda. Luego decía. -Ahora seguro que se me olvidó el gato en casa. Así mismo sucedió. Su mujer le dijo: -Ve a pedir que alguien te preste un gato. Salió de su coche y caminaba diciendo: -¿Quién tendrá un gato? Seguro que nadie tendrá un gato por este lugar. Y si alguien tiene no me lo prestará, seguro. Se aproximó a una casa y cuando salió una persona a la puerta, sin darle tiempo ni a saludar, le dijo: -¡Quédese con su gato y métase por donde le quepa, yo no necesito nada porque todos son unos egoístas, por eso no puedo ser feliz!
Como podemos ver la interpretación que damos a los hechos es muy importante. Dicho de otra manera si nos rodeamos de pensamientos positivos, aceptando los hechos como son y buscando una solución adecuada y aplicando un razonamiento objetivo sin quejas ni enfados las cosas seguro que nos irán mejor.
Nosotros seríamos como una radio, los pensamientos como las emisiones de radio. Si estamos mal sintonizados interpretaremos mal los hechos. Pero podemos cambiar de sintonía como cambiar de emisora en una radio. Es decir rodearnos de pensamiento positivos e interpretar los hechos buscando oportunidades para ser felices. Por ejemplo si te sientes triste, es una oportunidad para buscar alegrarte así podrás distinguir la diferencia entre las dos emociones. Porque si nunca experimentas la tristeza nunca sabrás lo que es la alegría.
¿Qué tal si empiezas a rodearte de pensamientos positivos y buscas la manera de solucionar sin enfados tus problemas? Serás más feliz
Consejos mayores
No sé si por nostalgia o por experiencia, ahora que los que fuimos jóvenes somos mayores nos vemos en la necesidad de aconsejar a nuestros jóvenes, para que no cometan errores en su vida de los cuales tengan que arrepentirse por largo tiempo, la historia se repite pero de manera exponencial, es decir que los jóvenes de hoy no solo no quieren ningún consejo, sino que muchos responden de manera violenta. Han perdido lo que nosotros llamábamos respeto y lo único que les vale es su propio razonamiento. La vida se les ha facilitado de tal manera que todo les parece fácil y desechable. Como diría un mayor de antaño. “Este no ha pasado hambre”
En algún momento de nuestra vida todos necesitamos consejos, por algo nos decían que “Quien oye un buen consejo, nunca llegará a viejo” dicho de otra manera “Tendrá una vejez feliz y satisfactoria”
Lo que si hay que distinguir también es el tipo de consejo que recibimos, aunque nuestros jóvenes dicen no necesitar consejo, sí lo están recibiendo de parte de sus amigos. Pero los mejores consejos siempre vendrán de parte de sus padres. Y para los que tienen el privilegio de conocer el consejo de la biblia, seguro que tienen el mejor consejo. Solo hace falta leer el libro de los Proverbios.
“Hijo mío, no te olvides de mi Ley, y que tu corazón guarde mis mandamientos, porque muchos días y años de vida y de paz te aumentarán.
Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad: Átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres”
Prov. 3: 1-4
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Un consejo desde Japón
El gran ejemplo que nos está dando el pueblo japonés es digno de alabar, pero dicho más concretamente, digno de ser imitado por nuestros pueblos donde siempre buscamos responsables y exigimos indemnizaciones. Y no quiero escandalizar en comparaciones pero los saqueos y los robos que se dieron en América del Sur, en el mismo caso del movimiento telúrico, son un lastre de una cultura insana, elaborada como el consejo del más listo, que está pronto para aprovechar la primera oportunidad que se presenta aunque sea la tragedia del vecino. ¿Y qué importa que sea nuestro hermano? Luego nos quejamos de los políticos. Sin darnos cuenta que ellos son el reflejo de nuestra sociedad. Como decían nuestros mayores: “Como son los padres son los hijos”
Después de los desastres naturales a los japoneses les ha tocado vivir el escape de la radiación, lo que nos ha hecho recordar la catástrofe de hace más de veinte años en Chernóbil, en 1986, donde se dice que han muerto unas 25.000 personas de las que trabajaron en las labores de rescate. Sin embargo y sabiendo lo que les espera se han presentado voluntariamente130 trabajadores de las centrales, para tratar de enfriar los reactores.
Nuestras sociedades llenas de consejos, consejeros, tertulianos, sabios y sabiondos todavía, estamos lejos de alcanzar la estatura ética de lo que tanto proclamamos ser. Japón no nos da consejos, nos da ejemplo con sus hechos.
La edad de la felicidad
No cabe duda que la mejor edad del ser humano es la juventud, tener entre 15 y 30 años parece que es lo preferido por mucha gente en algunas encuestas que se han hecho, aunque depende de la edad de los encuestados. Según algunas conclusiones de los encuestadores, mucha gente echa de menos los años pasados a partir de los 25 años de edad. Y a la pregunta de que si tuvieron más felicidad en los años pasados respondieron afirmativamente.
Haciendo una pequeña reflexión podemos decir que la mayoría de la gente nos centramos en esas edades. Porque cuando tenemos menos de 18 por poner un ejemplo, si nos preguntan la edad una gran mayoría contesta 18 sin tenerlos todavía. Cuando llegamos a un rango que consideramos entre los 18 y 22, si nos hacen la pregunta contestamos con orgullo o llenos de felicidad: ¡dieciocho! Pero poco a poco parece que nos llega el desánimo y la nostalgia y ya no contestamos con tanta alegría cuando han pasado los “mejores años”. En muchos de los casos se suele responder con otra pregunta. ¿Y cuántos crees que tengo?
En algunos lugares esta pregunta suele considerarse casi un delito. Lo siento por esos lugares, lo respeto y aconsejo que tengamos la mayor consideración para quienes tengan esa tradición. Sin embargo estuve leyendo la presentación de Jennifer Aniston en el diario El País, y a pesar de que en el mundo de Hollywood como lo pone el mismo relato es casi un delito envejecer. La artista luce muy contenta, satisfecha y llena de felicidad en una fotografía con sus cuarenta y dos e incluso dijo que se sentía mejor que cuando tenía veinte.
Ya sé que algunos dirán que con el dinero que ella maneja todos nos sentiríamos así, pero si ponemos la mano en el corazón sabemos que hay mucha pero mucha gente que cambiarían todo su dinero por volver a una edad deseada dando una evidencia clara de que no encuentran felicidad en su vida, a pesar del dinero que poseen.
Algunas actitudes que debemos tomar en cuenta para superar algo que es tan obvio he investigado y lo pongo a consideración:
- Aceptar nuestra edad sin resistencia. La resistencia puede frustrarnos y aumentar nuestro grado de estrés. Aceptar no es resignarse sino tratar de encontrar los puntos positivos de nuestra nueva situación. Somos más maduros emocionalmente, hemos adquirido más experiencia, podemos ayudar a los inexpertos y sentirnos más útiles.
- Mantener una actitud mental positiva puede ayudarnos a tomar en consideración que hacerse mayor no es un delito ni un pecado, es la ley natural de la vida nacemos crecemos, envejecemos y morimos.
- Pensar con vitalidad, alegrarnos, reírnos, sentirnos bien con nosotros mismos. Si hacemos un esfuerzo en este campo, encontraremos la verdadera juventud y la felicidad.
- La vida con todas sus facetas, es una bendición de Dios, pero mucho depende de nuestra actitud. No podemos nadar contra la corriente por mucho tiempo, al final nos arrastrará y nos ahogaremos. Es mejor aprovechar la corriente especialmente en este caso.
“Nunca te preguntes por qué todo tiempo pasado fue mejor, pues esa no es una pregunta inteligente.” Eclesiastés 7:10
Consejos que no queremos oír
Los psicólogos se dan cuenta que perdonar es bueno para curarse a sí mismo. Mejor tarde que nunca.
Robert Enright, psicólogo, creó el Instituto Internacional del Perdón en 1994 con el fin de aplicar años de investigación en la práctica del perdón. Es coautor de «Helping Clients Forgive: An Empirical Guide for Resolving Anger and Restoring Hope» (Ayudar a los clientes a perdonar: Guía empírica para Resolver el Odio y Restaurar la Esperanza”), publicado por American Psychological Association Books, 2000.
A pesar de que las enseñanzas de Jesucristo fueron dadas hace dos mil años. Y los libros del A.T. fueron escritos muchísimo mas antes del nacimiento de Jesús.
La ciencia y los consejos e instrucciones que nos ha dado nuestro fabricante no pueden estar en contra. Dios conoce al ser humano por ser su creador, y lo conoce mejor que cualquier hombre. Lamentablemente no queremos escuchar el consejo del fabricante. Nos creemos más inteligentes que el diseñador. Bueno le sería al hombre volver a los preceptos dictados por el Creador y seguir los buenos consejos e instrucciones que nos da.
Uno de los consejos que más impactan y nos cae gordo es el de perdonar. Parece que tiene mayor satisfacción la venganza y la "justicia" por mano propia, al menos la primera reacción es esa. Hace unos años una inocente niña fue a comprar unos caramelos a cincuenta metros de su casa. Un individuo que había salido con permiso carcelario por "buena conducta" la metió en su casa, la violó, la asesinó y escondió su cuerpo. Me pongo en los zapatos del padre de la niña, y cuando lo hago siento un deseo fuerte e irresistible de tomar al individuo y caerle por lo menos a golpes hasta cansarme. En ningún momento se me ocurre perdonarle. ¿Por qué el Señor nos manda perdonar? ¿Cómo obedecer este mandamiento? Con el paso de los años he aprendido que solo con un pleno convencimiento de que el perdón es necesario para sanar nuestras propias heridas, vamos a poder hacerlo. Primero perdonamos por egoísmo, es decir porque sabemos que nos hará daño el guardar rencor. Luego nos vamos acercando al consejo sabio de nuestro diseñador, quien nos dice que perdonemos a quienes nos ofenden así como Él nos perdona nuestros errores.
¿Te cuesta mucho perdonar a quienes te han hecho mucho daño? Creo que la respuesta es obvia.
Te tengo una noticia. Aunque parezca increíble, cuando no perdonamos, nos hacemos daño a nosotros mismos y algún día nos pasará factura. Además de saber que el guardar rencor nos hace daño a nosotros mismos. A veces necesitamos experimentarlo, porque seguro que con la lectura de este artículo no te convences. Pero cuando hayas experimentado por ti mismo, seguramente que te ha dolido el no querer seguir el consejo.
¿Quieres perdonar a quienes te hicieron daño? Si lo quieres hacer empieza por lo más fácil, es decir pensando que tú vas a ser el primer beneficiado. Vas a ser más feliz, sanará tu enfermedad emocional, te sentirás muchísimo mejor, te lo aseguro.
¿Qué tal si empiezas ahora?.
1. Busca un lugar adecuado donde te sientas a gusto.
2. Respira con profundidad.
3. En voz alta de manera que escuches bien claro, di:
¡Yo.........(tu nombre), perdono a ........(nombre de quien te ha hecho daño). Porque solo así me siento bien y en paz.!
Repítelo las veces que te haga falta y siempre en voz alta y con energía.
¿Qué tal? ¿Mejor verdad? Yo he sentido mucha paz cuando lo he hecho.
Si lo haces y no sientes paz todavía, repite el ejercicio cuando puedas, en la ducha, en el parque, en tu habitación. Si lo haces tal como te he explicado, vas a sentir la sanidad de tu alma, y también de tu cuerpo, te garantizo que no falla. Es el consejo del fabricante.
Robert Enright, psicólogo, creó el Instituto Internacional del Perdón en 1994 con el fin de aplicar años de investigación en la práctica del perdón. Es coautor de «Helping Clients Forgive: An Empirical Guide for Resolving Anger and Restoring Hope» (Ayudar a los clientes a perdonar: Guía empírica para Resolver el Odio y Restaurar la Esperanza”), publicado por American Psychological Association Books, 2000.
A pesar de que las enseñanzas de Jesucristo fueron dadas hace dos mil años. Y los libros del A.T. fueron escritos muchísimo mas antes del nacimiento de Jesús.
La ciencia y los consejos e instrucciones que nos ha dado nuestro fabricante no pueden estar en contra. Dios conoce al ser humano por ser su creador, y lo conoce mejor que cualquier hombre. Lamentablemente no queremos escuchar el consejo del fabricante. Nos creemos más inteligentes que el diseñador. Bueno le sería al hombre volver a los preceptos dictados por el Creador y seguir los buenos consejos e instrucciones que nos da.
Uno de los consejos que más impactan y nos cae gordo es el de perdonar. Parece que tiene mayor satisfacción la venganza y la "justicia" por mano propia, al menos la primera reacción es esa. Hace unos años una inocente niña fue a comprar unos caramelos a cincuenta metros de su casa. Un individuo que había salido con permiso carcelario por "buena conducta" la metió en su casa, la violó, la asesinó y escondió su cuerpo. Me pongo en los zapatos del padre de la niña, y cuando lo hago siento un deseo fuerte e irresistible de tomar al individuo y caerle por lo menos a golpes hasta cansarme. En ningún momento se me ocurre perdonarle. ¿Por qué el Señor nos manda perdonar? ¿Cómo obedecer este mandamiento? Con el paso de los años he aprendido que solo con un pleno convencimiento de que el perdón es necesario para sanar nuestras propias heridas, vamos a poder hacerlo. Primero perdonamos por egoísmo, es decir porque sabemos que nos hará daño el guardar rencor. Luego nos vamos acercando al consejo sabio de nuestro diseñador, quien nos dice que perdonemos a quienes nos ofenden así como Él nos perdona nuestros errores.
¿Te cuesta mucho perdonar a quienes te han hecho mucho daño? Creo que la respuesta es obvia.
Te tengo una noticia. Aunque parezca increíble, cuando no perdonamos, nos hacemos daño a nosotros mismos y algún día nos pasará factura. Además de saber que el guardar rencor nos hace daño a nosotros mismos. A veces necesitamos experimentarlo, porque seguro que con la lectura de este artículo no te convences. Pero cuando hayas experimentado por ti mismo, seguramente que te ha dolido el no querer seguir el consejo.
¿Quieres perdonar a quienes te hicieron daño? Si lo quieres hacer empieza por lo más fácil, es decir pensando que tú vas a ser el primer beneficiado. Vas a ser más feliz, sanará tu enfermedad emocional, te sentirás muchísimo mejor, te lo aseguro.
¿Qué tal si empiezas ahora?.
1. Busca un lugar adecuado donde te sientas a gusto.
2. Respira con profundidad.
3. En voz alta de manera que escuches bien claro, di:
¡Yo.........(tu nombre), perdono a ........(nombre de quien te ha hecho daño). Porque solo así me siento bien y en paz.!
Repítelo las veces que te haga falta y siempre en voz alta y con energía.
¿Qué tal? ¿Mejor verdad? Yo he sentido mucha paz cuando lo he hecho.
Si lo haces y no sientes paz todavía, repite el ejercicio cuando puedas, en la ducha, en el parque, en tu habitación. Si lo haces tal como te he explicado, vas a sentir la sanidad de tu alma, y también de tu cuerpo, te garantizo que no falla. Es el consejo del fabricante.
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Consejos para ser feliz en la vida
Todos hemos recibido consejos por parte de alguien, de manera especial los consejos vienen de nuestros padres, luego los de nuestros mayores y también los consejos de nuestros amigos.
La mayoría de consejos son buenos. Lo que pasa es que nos es muy difícil u olvidamos ponerlos en práctica. Sin embargo, cuando alguien nos aconseja estimulando nuestros deseos y si éstos son porqué no decirlo, para satisfacer algún sentimiento de venganza, hacemos y ponemos en práctica con mayor facilidad.
Me explico de otra manera, si me han ofendido mis compañeros de trabajo y cuento mi problema a mi amigo, éste me dice mira, Si te insultaron de ésta manera tu responde con la misma moneda, insúltales con más vehemencia para que vean y escuchen que no eres tonto, y puedan sentir lo que tu sentiste, para que sientan la humillación, la indignación, la impotencia y la ira que te hicieron sentir.
Según los buenos consejos aceptados por la sociedad racional, la de nuestros padres y mayores, basados en principios morales y éticos, valores que ha perdido nuestra sociedad actual. No es buen consejo pagar mal por mal.
La respuesta violenta solo produce más violencia. Eso está muy comprobado, porque así se inician las guerras, primero entre compañeros, luego entre familias, luego entre ciudades, luego entre países. Porque ninguno quiso ceder en un principio cuando la llama era pequeña, entonces este fuego de ira y venganza fue tomando cuerpo, se hizo una gran bola de nieve que nadie la pudo parar y terminó arrasando lo que estaba a su paso.
Si miramos al pasado podemos observar, que muchos pleitos se iniciaron entre hermanos, entre grandes amigos, entre muy buenos compañeros, etc. Por citar uno de los más ejemplares, los israelitas y los árabes. Si vamos a sus orígenes ellos son hermanos hijos de un mismo padre. Cuando eran de la misma casa comieron juntos, jugaron entre ellos, compartieron muchas cosas que usualmente los hermanos compartimos. Ahora, podemos mirar en las noticias, cuanto odio se ha generado por una disputa y por dejarse llevar seguramente de malos consejos. Qué incendio más grande puede encender un pequeño fuego cuando no es apagado a tiempo.
¿Tienes enemigos en tu vida? ¿Te han ofendido y te han hecho daño? Acepta un buen consejo. Perdona la ofensa que te ha causado, a lo mejor vas a iniciar una gran guerra entre tu familia y la suya. Intenta buscar su amistad. Intenta olvidar el daño y el dolor. Hay un Juez superior a los jueces de la tierra. Un juez que lo mira todo, intenta poner tu problema en conocimiento de este gran Juez. Quien te habla lo dice por su propia experiencia. Nunca he visto un justo sin respuesta ni quedar en sufrimiento.
No te dejes vencer por el mal. Al contrario, vence con el bienel mal. Romanos 12:21
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Ser feliz aquí, y ahora
Aunque muchos han usado este cuento para escenificar algún problema, quisiera compartir con los lectores, la misma analogía para nuestros problemas del diario vivir. Con lo cual uno puede mejorar su predisposición para ser feliz.
CAPERUCITA, LA ABUELA Y EL LOBO DECIDEN PONER FIN A SUS CONFLICTOS.
“Cansados de tanto desequilibrio, estos tres personajes deciden poner fin a sus problemas y solucionarlos definitivamente.
Tanto es así que caperucita prometió nunca más caminar por oscuros bosques y entretenerse con las flores y los pájaros, para no tentar a lobos que se esconden y devoran niñas. La abuela decidió comprar un departamento en la ciudad donde habían vecinos, médicos, transporte y tiendas. Prometió nunca más dejar entrar a desconocidos en su casa para que no tenga que llevarse sorpresas desagradables. También contrató a una asistenta para que su nieta no tenga que andar largos caminos llevando comida y correr muchos peligros atravesando las bosques.
Por último el Lobo decidió que no era su oficio el meterse en camas ajenas usando disfraces para comerse niñas extraviadas y devorar abuelas y engañar a la gente tratando de acomodar su ronca voz. Desde ahora quería ser él mismo. Sin disfraces. Cazar conejos, correr libremente por el bosque, aullar a todo pulmón anunciando su presencia en las lunas llenas y mantener unida a su manada usando toda su valentía e inteligencia. Ser feliz con su misma realidad y dejarse de cuentos”
Según la OMS, para el año 2020 la angustia y la depresión serán la segunda causa de discapacidad en el mundo. La angustia y la depresión son todo lo contrario de la felicidad. Pero para curarnos necesitamos reconocer nuestro problema. Admitir que no somos felices con nuestra situación, que al igual que el lobo del cuento andamos disfrazados y en el fondo de nuestra alma existe un desconsuelo, una angustia que ahoga nuestro respirar.
Anhelamos cambiar, soñamos con despertar a un mundo mejor pero cuando vemos la realidad que nos rodea sentimos que la vida no tiene sentido. Odiamos a menudo lo que hacemos porque lo hacemos por obligación, hemos perdido el entusiasmo y la alegría.
Aunque vivir en realidad no cuesta tanto, estamos metidos en muchos compromisos y conflictos y éstos no nos dejan en paz, porque nunca imaginamos que nos pudieran derrumbar las cosas que en principio parecían que nos iban a dar felicidad.
Si tan solo pudiéramos quitarnos ese disfraz y reconocer con valentía que necesitamos ayuda. Pero nos da vergüenza decir lo que sentimos, tenemos miedo a cambiar, hay algo que nos impide y lo vamos postergando.
Es importante que arreglemos los problemas, no es necesario que los contemos a todo el mundo, pero sí que necesitamos afrontarlos con valentía y poner fin a esta situación que por cierto está minando nuestro yo interior. Necesitamos tener el coraje de aceptar que nuestra felicidad y nuestros sueños no los hemos alcanzado, que algunas decisiones y compromisos que hemos adquirido han sido erróneos, y que a lo mejor hay cosas que hemos hecho para satisfacer los deseos de los demás en manera desmedida y los sueños que teníamos cuando éramos más jóvenes han quedado pisoteados por el inclemente paso del tiempo que nos hemos tomado en postergarlos. No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que uno es.
"Una persona feliz no es una persona en determinadas circunstancias, sino una persona con determinadas actitudes." — Hugh Downs
CAPERUCITA, LA ABUELA Y EL LOBO DECIDEN PONER FIN A SUS CONFLICTOS.
“Cansados de tanto desequilibrio, estos tres personajes deciden poner fin a sus problemas y solucionarlos definitivamente.
Tanto es así que caperucita prometió nunca más caminar por oscuros bosques y entretenerse con las flores y los pájaros, para no tentar a lobos que se esconden y devoran niñas. La abuela decidió comprar un departamento en la ciudad donde habían vecinos, médicos, transporte y tiendas. Prometió nunca más dejar entrar a desconocidos en su casa para que no tenga que llevarse sorpresas desagradables. También contrató a una asistenta para que su nieta no tenga que andar largos caminos llevando comida y correr muchos peligros atravesando las bosques.
Por último el Lobo decidió que no era su oficio el meterse en camas ajenas usando disfraces para comerse niñas extraviadas y devorar abuelas y engañar a la gente tratando de acomodar su ronca voz. Desde ahora quería ser él mismo. Sin disfraces. Cazar conejos, correr libremente por el bosque, aullar a todo pulmón anunciando su presencia en las lunas llenas y mantener unida a su manada usando toda su valentía e inteligencia. Ser feliz con su misma realidad y dejarse de cuentos”
Según la OMS, para el año 2020 la angustia y la depresión serán la segunda causa de discapacidad en el mundo. La angustia y la depresión son todo lo contrario de la felicidad. Pero para curarnos necesitamos reconocer nuestro problema. Admitir que no somos felices con nuestra situación, que al igual que el lobo del cuento andamos disfrazados y en el fondo de nuestra alma existe un desconsuelo, una angustia que ahoga nuestro respirar.
Anhelamos cambiar, soñamos con despertar a un mundo mejor pero cuando vemos la realidad que nos rodea sentimos que la vida no tiene sentido. Odiamos a menudo lo que hacemos porque lo hacemos por obligación, hemos perdido el entusiasmo y la alegría.
Aunque vivir en realidad no cuesta tanto, estamos metidos en muchos compromisos y conflictos y éstos no nos dejan en paz, porque nunca imaginamos que nos pudieran derrumbar las cosas que en principio parecían que nos iban a dar felicidad.
Si tan solo pudiéramos quitarnos ese disfraz y reconocer con valentía que necesitamos ayuda. Pero nos da vergüenza decir lo que sentimos, tenemos miedo a cambiar, hay algo que nos impide y lo vamos postergando.
Es importante que arreglemos los problemas, no es necesario que los contemos a todo el mundo, pero sí que necesitamos afrontarlos con valentía y poner fin a esta situación que por cierto está minando nuestro yo interior. Necesitamos tener el coraje de aceptar que nuestra felicidad y nuestros sueños no los hemos alcanzado, que algunas decisiones y compromisos que hemos adquirido han sido erróneos, y que a lo mejor hay cosas que hemos hecho para satisfacer los deseos de los demás en manera desmedida y los sueños que teníamos cuando éramos más jóvenes han quedado pisoteados por el inclemente paso del tiempo que nos hemos tomado en postergarlos. No hay alivio más grande que comenzar a ser lo que uno es.
"Una persona feliz no es una persona en determinadas circunstancias, sino una persona con determinadas actitudes." — Hugh Downs
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