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La amistad de Dios

La amistad de Dios
Las enseñanzas religiosas pintan a Dios como es un ser castigador, que cobra  una especie de venganza cuando hacemos algo malo. Esto ha formado en la gente un concepto equivocado de la amistad que Dios ofrece al ser humano. De ahí que muchos han optado por rebelarse y envalentonarse contra la autoridad de Dios.  Algunos pasajes que podemos leer en los evangelios nos hablan más de un acercamiento de Dios hacia el hombre que de un castigo por cada acto de mala conducta. Al parecer somos nosotros los más crueles con nosotros mismos o con los demás, antes que exista una censura de parte de Dios. 
Cuando decimos que si Dios existiera no permitiría tanta maldad, encubiertamente estamos queriendo ajusticiar  los culpables de la maldad en el mundo. Es como si dijéramos. Si yo tuviera el poder seguro que lo haría mejor. Acabaría con todos los malos y dejaría solo a los buenos, incluyéndome entre los buenos, claro está. Sin embargo, según la palabra de Dios, Dios nos brinda su amistad  a pesar de que todos somos malos delante de Él. Según se lee en el libro de Romanos dice que delante de Dios no hay justo ni aún uno, que todos somos pecadores y que estamos destituidos de la presencia de Dios, pero que Él muestra su amor por nosotros enviando a Jesucristo para que todos seamos salvos si queremos creer en este intercambio. Dice además: Que es posible que alguien osara darse en rescate por alguno de sus amigos, si éste fuera bueno con él por esa amistad que les relacionaría. Pero que nosotros siendo enemigos de Dios. Dios está dispuesto a brindarnos su amistad, su amor y su perdón. Nosotros ofrecemos nuestra amistad a quien nos cae bien, ya sea por su color de piel, clase social, gustos afines, por ser paisanos, por ser de la misma  raza o de nuestra religión. Pero Dios no ve esas cosas, simplemente ve al ser humano como un todo, como el habitante del mundo y Jesucristo, quien vino para hacernos entender la voluntad de Dios y habla en nombre de Él, dice:  "Ya no os llamaré siervos,  porque el siervo no sabe lo que hace su señor;  pero os he llamado amigos,  porque todas las cosas que oí de mi Padre os las he dado a conocer"
Ese concepto que tenemos de un Dios castigador y severo que no perdona las faltas, es un concepto equivocado, que también puede ser producto de nuestro espíritu herido cuando eramos niños y fuimos  criados por nuestros padres terrenales que nos castigaban si hacíamos algo malo, o nos quitaban lo que más queríamos, porque ellos nos supieron criarnos correctamente, y a lo mejor cometieron errores en nuestra crianza. Leyendo y analizando la escritura, se puede ver más a un Dios de amor, que a un Dios castigador. Dice el salmo 103:
 Misericordioso y clemente es Jehová;   lento para la ira y grande en misericordia.
No contenderá para siempre  ni para siempre guardará el enojo.
No ha hecho con nosotros conformea nuestras maldades  ni nos ha pagado conforme a nuestros pecados,  porque,  como la altura de los cielos sobre la tierra,  engrandeció su misericordia sobre los que lo temen.
 Cuanto está lejos el oriente del occidente,  hizo alejar de nosotros nuestras rebeliones.
Como el padre se compadece de los hijos,  se compadece Jehová de los que lo temen,  porque él conoce nuestra condición;   se acuerda de que somos polvo.
 El hombre,  como la hierba son sus días;   florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella,  y pereció,  y su lugar ya no la conocerá más.  Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y hasta la eternidad sobre los que lo temen,  y su justicia sobre los hijos de los hijos, sobre los que guardan su pacto 
 y los que se acuerdan de sus mandamientos para ponerlos por obra.
Mientras nosotros estamos con vida tenemos esperanza para acercarnos a Dios y gozar de su amistad, y cuando nos convertimos en amigos de Dios, andar en sus caminos y hacer las cosas que a Él le agradan ya no es una carga sino un placer.

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Dios y el sufrimiento

Muchos pensadores dicen que si Dios existe y es tan bueno  porqué el ser humano tiene pasar por el sufrimiento.
Estos pensadores presentan al sufrimiento como una desgracia o un castigo de un Dios cruel y despiadado hacia unas criaturas inocentes que no han hecho ningún daño. Inclusive muchos creyentes son apartados de la fe cuando tienen que pasar por las terribles angustias del sufrimiento, cuando no encuentran explicación lógica. Otros piensan que esto es un misterio que nadie lo puede comprender. Nos atreveríamos a decir que  todos estos grupos tienen razón si se mira desde el punto de vista que cada uno lo mira.
Todo está en la forma de interpretar las cosas, es decir del punto de vista de cada individuo. Y como somos muy variados en nuestros puntos de vista existen muchas interpretaciones a un mismo hecho. Un ejemplo práctico puede ser la erupción de un volcán. Para algunos es una desgracia sin precedentes, algo muy catastrófico que llena de tragedia y desolación. Para otros no es tan catastrófico y más bien un espectáculo digno de verlo de cerca, tanto así que se desplazan al lugar para tomar fotografías y hacer grabaciones de vídeo. Y se acercan tanto que las autoridades tienen que cercar el lugar para no permitir la entrada a los sitios colindantes.
Lo cierto es que el mundo contemporáneo ignora las enseñanzas de Jesucristo. Una de ellas es que nos ha advertido para que no nos sorprendamos. Entre las varias partes donde se enseña sobre el sufrimiento es digna de recordar  aquella que dice:
“Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” Juan 16: 33.
En ninguna parte de las enseñanzas se entiende que Jesús vino a eliminar el sufrimiento. Mas lo que se entiende es, que los que creemos en Cristo podemos tener paz en medio del sufrimiento, por eso dice “para que tengáis paz en mí.” ¿Imposible? ¡Sí! Para quien no tiene fe en Dios. Porque la fe no es lógica. Cuando el ser humano está lleno de fe en Dios, está lleno de la presencia de Jesús. Y esa presencia de Jesús hace que el sufrimiento no sea el protagonista en su vida. Y aunque esté pasando por el valle de sombra de muerte no tenga miedo, porque tiene la esperanza de que al paso del tiempo encontrará la respuesta y comprenderá de qué manera esas cosas que han pasado le han ayudado a bien. (Romanos  8:28)
Si nosotros como seres humanos no hemos cometido errores que vayan en contra de la voluntad de Dios, o no nos hemos metido por nuestra propia voluntad en problemas,  y nos toca pasar por el sufrimiento. Podemos decir que nos hallamos en una prueba del Señor. Entonces debemos recordar que mediante la prueba aprenderemos a conocer nuestra debilidad y la fidelidad de Dios y que una fe puesta a prueba dará como resultado una fe fortalecida.
Sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que no os falte cosa alguna. (Santiago 1:3-4)
Pero si nosotros mismos hemos caído en errores que van en contra de la voluntad de Dios, o nos hemos metido en problemas, como dice el refrán: “en camisa de once varas” ¿Por qué culpar a Dios de nuestros problemas y sufrimientos? Entonces en medio del sufrimiento deberíamos acercarnos a Dios  para pedir su perdón y su misericordia, en vez de blasfemar. Recordando que Dios es amplio en perdonar, aún cuando el ser humano se haya constituido en enemigo de Dios. No importa lo que hayamos hecho ni la situación en que nos encontremos. Si invocamos al Señor en medio de nuestra angustia, si lo hacemos con un corazón arrepentido. Él escuchará desde los cielos y llenará de paz al alma afligida.
“No des patadas contra la colmena si quieres sacar la miel”    Dale Carnegie.

El derecho a ser feliz

Nosotros lo seres humanos, que habitamos el planeta tierra, somos únicos, somos maravillosos, somos extraordinarios, nada en la tierra ni fuera de ella se puede comparar con la raza humana. El ser Supremo del Universo nos ha provisto de todo en la tierra, los recursos que existen son muy grandes. Dice Wattles que podríamos construir una casa muy grande para cada familia de la tierra con solo los materiales de construcción que existen en los EE.UU. También dice que el derecho de una persona a la vida significa su derecho a tener el uso libre e ilimitado de todas las cosas que sean necesarias para su total desarrollo mental, espiritual y físico, o en otras palabras su derecho a ser feliz.
En la parte espiritual nacemos con unas características muy especiales cada uno o como otros los llaman dones o capacidades con las cuales nosotros podemos alcanzar lo que nos propongamos. El ser humano es el causante de la prosperidad el mundo, hemos inventado muchas cosas que nos sirven y utilizamos como herramientas en nuestro diario vivir, desde una simple olla para cocer los alimentos hasta los sofisticados programas de ordenador con los cuales nos comunicamos, obtenemos información, interactuamos en tiempo real con personas en sitios muy lejos de nosotros, cosas que antes eran de ciencia ficción.
Sin embargo también somos frágiles en nuestras creencias y faltos de cordura para darnos cuenta de lo que tenemos. Queremos escapar de lo que nos rodea  proyectándonos a un futuro que consideramos feliz. Pero nadie puede ser feliz en el futuro, nadie puede ser feliz en el pasado solo se puede ser feliz aquí y ahora en el presente, donde tenemos todo lo que hay, todo lo que existe de verdad. Porque el futuro y el pasado son ilusorios, ningunos de los dos existen solo existe el momento presente. Y en este momento presente es donde podemos alcanzar la verdadera felicidad. Si el ser humano tiene un corazón agradecido para dar gracias a Dios por lo que tiene hoy, por ese trabajo, que tanto odia, pero que muchos quisieran tenerlo, por esa esposa o esposo que le resulta pesado de soportar pero que muchos quisieran tenerlo, por esa madre que te aburre con su cantaleta pero que los que no la tienen la quieren tener.
Queremos lo que no tenemos y no queremos lo que tenemos. Es una paradoja de la vida planteada por nuestra mente que nos crea un falso yo infeliz e insatisfecho.
¿Cómo ser feliz? Se pregunta la gente. Lo primero que deberíamos hacer,  es no hacer caso a lo que nos dice nuestra mente a través del falso yo infeliz. Nuestro deber como seres humanos es ser honestos con nosotros mismos, reconocer que estamos rodeados de excelentes condiciones y capacidades para ser felices y hacer felices a quienes nos rodean. Tener un sentimiento de gratitud por lo que tenemos  y a medida que comprendamos y entendamos cómo funciona el rompecabezas de la vida, ir actuando de acuerdo a nuestros dones natos. Entonces todo cambiará a nuestro favor y entraremos en armonía con el universo para que podamos alcanzar nuestra prosperidad y la meta que nos hemos trazado.
Quiero dejarte también estos  pensamientos:
“El descubrimiento más grandioso de mi generación es que los seres humanos pueden alterar sus vidas al cambiar las actitudes de sus mentes. “
– William James

Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús
1 Tes. 5:18

La imaginación nos hace felices

Estaba observando a unos niños jugar en una calle poco transitada, jugaban al fútbol, y ponían toda su imaginación. Dos bolsas de sus cuadernos eran un arco de fútbol donde tapaba el guardameta. Los bordillos de las aceras eran las líneas del campo y una marca de brea que cruzaba la calle era lo que les marcaba el medio campo. Una pelota muy,  muy vieja con remiendos que se salían era el balón más oficial que el oficial. Unos gritos de júbilo, unas cuantas caídas unas cuantas patadas a la bola y a las canillas, llenaba la calle de euforia feliz,  como si de una liga de campeones se tratase. De cualquier ángulo que miraba solo veía sonrisas y caras llenas de felicidad.

Esta observación me transportó a las edades de mi infancia en donde no me hacía falta nada aún careciendo de todo. También jugaba en una calle aunque de suelo sin asfalto y gritábamos con júbilo cuando hacíamos un gol. Igualmente la imaginación de un niño es poderosa, y  poníamos los mejores y famosos nombres a nuestros equipos, hasta teníamos uno que hacía de locutor deportivo.

Seguramente, pero completamente seguro que mi madre tenía una crisis enorme y en casa se hacía notar, pero recuerdo momentos tan felices de mi vida en la calle del barrio con la pelota de fútbol, que hasta asociaba la calle con mi segundo hogar.

Hoy los tiempos han cambiado, estamos en una crisis mundial pero gracias a Dios algunos tenemos el pan cotidiano, tenemos salud estable dentro de lo que cabe, bienes materiales innumerables comparados con aquella época. Muchas de las cosas que tenemos ni siquiera las necesitamos.

¿Qué nos impide ser felices?

Cuando usamos la imaginación podemos "ver sin ver", somos capaces de reproducir  imágenes de todo cuanto queramos, ya sean  reales  o falsas.

Un día el Maestro de Galilea, tomó un niño entre sus brazos y dijo a los adultos: “si no os volvéis como niños, no podréis entrar en reino de los Cielos” Tal vez porque los niños son capaces de crear felicidad donde no la hay para nosotros los adultos.

Ser feliz en medio de la esclavitud

Se dice que el ser humano terminó con la esclavitud y tenemos varios ejemplos para decirlo así:

El primer país fue Londres que en el año 1807 con el jefe evangélico William Willberforce, Thomas Clarkson y Equiano, entre otros. Fundaron en 1787, en la ciudad de Londres, la "Sociedad para la Abolición de la trata de esclavos".

Poco más tarde, en México, el 6 de diciembre de 1810  Miguel Hidalgo abolió la esclavitud. Siendo el pionero de América. Más tarde, el Generalísimo Morelos ratificó dicha derogación en el famoso escrito "Sentimiento de la Nación", el cual fue promulgado el 14 de septiembre de 1813.

También tenemos el acta de Anáhuac en 1813

En el año 1949, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el "Convenio para la Represión de la Trata de Personas y la prostitución.

En 1996, la Asamblea General de las Naciones Unidas,  decidió que el día 6 de Diciembre se designara como el Día Internacional para la Abolición de la Esclavitud.

En 2001 la esclavitud fue declarada "crimen contra la humanidad" por la Conferencia Mundial contra el Racismo.

Según esto Podemos decir que hemos acabado con la esclavitud o por lo menos oficialmente.

En la práctica y según algunas estadísticas todavía unas 700.000 personas adultas son víctimas de la trata de personas y la cifra casi duplica cuando se trata de niños porque asciende a 1.200.000 especialmente bajo las mafias de la Prostitución.

Hace 2.000 años llegó a la tierra un hombre que predicó sobre la libertad. Desde entonces sus seguidores lo han seguido haciendo. Como podemos leer al principio de este artículo sobre  William Willberforce y muchos e innumerables hombres que han tomado su mensaje.

La mayoría de personas cree que gobernar su propia vida con su razonamiento lógico es la libertad que busca. Sin embargo la verdadera libertad  llega al ser humano cuando deja que el Señor Jesucristo gobierne en su vida, porque está claro que no somos capaces de gobernarnos sin los principios de Dios. Ya que los principios de los hombres han fracasado y seguirán fracasando.

Todos aquellos que quieren vivir independientemente de Dios no consiguen tener paz en su corazón ni libertad. Por algo dijo el Maestro: “Conoceréis la verdad y la verdad os hará libres” ¿Y qué es la verdad? El mismo Maestro contesta: “Yo, soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al padre sino por mí”

Riqueza y felicidad

 

Tenemos arraigada en la mente una confusión muy grande con lo que respecta al dinero. Es muy conocida la frase: “El dinero no compra la felicidad”. Pero en el fondo de nosotros sabemos que si tuviéramos más dinero seríamos más felices. Mucha de esta confusión se debe a dogmas religiosos que equivocadamente nos ha programado para pensar que “la pobreza es una virtud”

Las dos frases están bien construidas, el problema es la interpretación que hacemos de ellas. No podemos negar que un ser humano carente de recursos puede pasar muy mal, con mucho estrés, con mucha preocupación, con problemas familiares. Por tanto si la persona que pasa por un estado de  pobreza y no es capaz de superarla, o la interpretación que le da a su vida de carencia es equivocada, es muy probable sacar conjeturas desde este ángulo y afirmar que la pobreza es la causante de los crímenes, robos, asaltos, abusos de drogas e innumerables problemas físicos y mentales.

Pero, si la interpretación por parte del sujeto que sufre el estado de pobreza es correcta. Quien la padece con actitud positiva, podría interpretar que es una oportunidad para estimular su ingenio, desplazar sus capacidades y poner en juego su potencial. De éstos hay cientos de casos, muchos que ahora son millonarios un día estuvieron en la miseria más grande y supieron sortear la adversidad.

Quien haya elaborado la primera frase, seguro que tenía lo que muchos quisiéramos, o sea, una posición económica solvente. Pero le faltaba algo que no lo podía conseguir con sus recursos materiales. Solo podemos especular acerca de lo que se quiere conseguir con el dinero, aunque seguro que acertamos si decimos que son caprichos de nuestro ego cargado de insatisfacción.

Una cosa que casi nunca tomamos en consideración, es la relación espiritual con el Creador, donde radica la verdadera felicidad. Cualquiera que sea tu opción religiosa, te animo a que pruebes a creer en Dios y tener esperanza en que sus bendiciones te alcanzarán y te dará una incomprensible paz interior. Si eres sincero o sincera, no saldrás defraudado sea cualquiera que sea tu situación económica, o tu estado emocional. Y cuando te acerques a Dios no digas que tienes unos problemas muy grandes. Dile a tus problemas que tienes un Dios muy grande.

Tenemos que recordar que no somos inmortales y que tarde o temprano moriremos y  todos sea de la creencia que sea,  tendremos que dar cuentas al Creador. Muchos que ya han muerto no han aprendido a disfrutar del milagro de la vida, esa magia que la hace espectacular cada segundo de nuestra existencia.

 

Una verdadera amistad

 

Es muy fácil conseguir amigos en los momentos de alegría y bienestar y de manera especial esa amistad interesada en disfrutar solo de lo bueno de la vida. Cuando las cosas van bien o hay algún interés de por medio mucha gente nos ofrece su amistad. Lo grave es cuando las cosas no salen a pedir de boca, pues dice un proverbio que “pocos son los amigos del pobre”.

Los verdaderos amigos son aquellos que comparten nuestras alegrías cuando se les llama y nuestras tristezas sin haberlos hecho saber. Dicho de otra manera, una amistad verdadera es aquella que conoce nuestra  vida a tal punto que sabe cuando estamos pasando por una situación desagradable y nos viene a consolar, a animar, a darnos una palabra de aliento, a sentarse junto a nosotros en medio de nuestro dolor. Una amistad verdadera es notoria su presencia en nuestra aflicción. Por esta particularidad, se puede decir con certeza que pocos son los verdaderos amigos.

Estamos rodeados de mucha gente, tenemos compañeros de trabajo, vecinos, a veces familia cerca de nuestra casa; pero de manera increíble en los problemas y dificultades parece que los problemas alejan de nosotros a  las amistades, cuando debería ser lo contrario. Esto se debe a que nosotros tenemos una relación de amistad egoísta, a muchos de nosotros no nos gusta dar,  solo recibir. Necesitamos aprender a dar empezando por nuestra amistad sincera y desinteresada. Y cuando se dice dar, es dar sin esperar recibir nada a cambio. Porque si damos con la esperanza de recibir ya caemos en el egoísmo e interés. Si somos honestos podemos decir que fácil es decir pero muy difícil de hacer, a muy pocos nos gusta dar sin esperar recibir, y cuando toca  hacerlo hay que luchar contra nosotros mismos, porque siempre estamos recordando lo que hemos dado. Decía un maestro muy apreciado: “Nunca deberíamos acordarnos cuando damos y siempre deberíamos hacerlo cuando recibimos”

¿Qué podemos dar? Aunque nos parezca que no tenemos que dar, si nos rascamos el bolsillo siempre habrá, no necesariamente dinero, o cosas materiales. Muchos de nuestros amigos necesitan un abrazo, una sonrisa, una llamada, una palabra de aliento, una palabra de consuelo, un decirle “estoy contigo”. Si  es una persona mayor  que está en una residencia, o si es un amigo que está enfermo,  le hará mucha ilusión que alguien le visite. Si queremos podemos, todo está en comenzar,  de seguro que algún día recibiremos, a lo mejor no de la misma persona sino de alguien que quiere dar su sincera amistad y se topa con nosotros.

En todo tiempo ama el amigo, y es como un hermano en tiempo de angustia. Prov 17:17

 

La fe mejora nuestra felicidad

Aunque los seres humanos educados, necesitamos ver primero para creer.

Digo educados porque hemos adquirido conocimientos con el paso de nuestra vida y nuestras propias experiencias.

Cuando uno pone en práctica ciertos métodos  de lo que implica tener fe, mejora sustancialmente su estado anímico y  emotivo,y siente una seguridad  personal increíble. Por tanto mejora nuestra felicidad.  Mucho hemos criticado esto de la fe y algunos nos hemos avergonzado en ocasiones de nuestra fe. Los que se dicen a sí mismos ateos, que creen solo en la ciencia, solo en lo comprobado y probado. Aunque digan y afirmen ser escépticos, también tiene fe. ¿Cómo que tengo fe? me dirá alguno. Y le respondo:  !Sí, tienes fe!

¡No, mi vida se basa en realidades, en hechos completamente evidentes y comprobados, que yo los haya visto! Me dirá.

Pues normalmente tenemos que creer lo que alguien nos dice aún sin haberlo visto. ¿Has visto tú personalmente un átomo? Seguro que la mayoría de nosotros no lo hemos visto más que en dibujos y creemos en lo que otros nos dicen que existe y como son muchos con cerebro educado, los que lo afirman pues nos creemos, y no tenemos la menor duda. Los ejemplos pueden multiplicarse exponencialmente. Para los que por experiencias propias, o por lo que nos ha contado mucha gente, o hemos visto en muchos artículos. Acerca de los beneficios de tener fe, nos es más convincente que tuviéramos mejores resultados  si aplicamos fe a nuestros emprendimientos, fe a nuestros sueños,  a nuestros anhelos, a nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestras relaciones humanas, en nuestros negocios y en nuestra felicidad, por supuesto.

"Tener fe es tener la plena seguridad de recibir lo que se espera; es estar convencidos de la realidad de cosas que no vemos. " Hebreos 11:1

Según esta definicón si nosotros afirmamos que somos felices, a pesar de no verlo ni sentirlo, vamos a conseguir al final mejorar nuestra felicidad. Nuestra mente se activa con nuestras palabras, nuestras neuronas, se motivan a actuar de manera que uno se siente más feliz, más tranquilo, más apto, más dispuesto para ser feliz.

Ser feliz no implica no tener problemas nunca, implica tner capacidad para convivir con los problemas, mirarlos de una perspectiva más lógica y tranquila, con una mente clara. Un vez analizada la situación buscar una forma de solucionar los problemas y hacer lo que esté a nuestro alcance. Si hemos hecho lo que podíamos hacer, si hemos luchado por dar una solución adecuada, si hemos dado todo de no nosotros, debemos no sentirnos frustrados, sino satisfechos de nuestro trabajo.

¿El problema no se solusionó como queráimos?. Bueno hemos hecho nuestra parte. Cuando hemos dado todo de nosotros y no se ha solusionado un problema. Muchas veces ocurren milagros. Los escépticos dirán suerte, los creyentes, milagros. Da igual, para los que creemos en Dios es un milagro. Los milagors o la suerte no vienen a los que los quieren, sino a los que los merecen. Aunque algunos recibamos sin merecerlo. Pero según se puede ver, merecen aquellos que luchan con ahínco.  Luego la fe también se manifiesta con la actuación, porque si tenemos fe, vamos a luchar, vamos a esforzarnos, vamos a creer que haciendo lo que esté a nuestro alcance lo conseguerimos.

¿Tienes problemas? Ten fe, cree que la solusión vendrá, luego de la fe comienza a actuar guiado o basado en la misma fe, trabaja en ello, no te rindas antes de tiempo, busca ayuda, confiá en Dios pero no te quedes quieto esperando que del cielo bajen las cosas. Dios mira tu esfuerzo, Dios mira tu trabajo, tu decición, tu empeño y él premiará tu esfuerzo.

Ninguno de los seres humanos a los cuales Dios ha bendecido  o llamado han sido vagos, dejados o indecisos. Si te enteras un poco mejor, descubrirás que a la gran mayoría de personas que le ha sucedido un milagro o han sido bendecidas de manera especial, han sido personas luchadoras, con fuerza para seguir hasta las últimas consecuencias, con esperanzas de poder lograr lo que se han trazado como objetivo.

Jesús dijo: De cierto os digo que si tenéis fe como un grano de mostaza,  diréis a este monte:  "Pásate de aquí allá",  y se pasará; y nada os será imposible. Mt. 17:20

Hasta ahora nadie ha visto que una montaña se mueva, pero hay millones de millones que han visto curarse una enfermedad, salvarse de un accidente, reunirse con sus seres queridos, volver a funcionar su matrimonio, salir de la cárcel un hijo, salir de las drogas a gente que no se pensaba que lo podía hacer, cambiar la forma de vivir de un de un delincuente, solucionarse infinidad de problemas. ¡Vamos a tener fe! ¡No perdamos la esperanza! Y si eres hijo o hija de Dios. No temas, el Señor está contigo, no desmayes porque tu fuerza y esperanza están en Él.