Autoestima y felicidad

¿Qué es la autoestima?

La autoestima es la percepción emocional que tenemos las personas sobre nosotros mismos, dicho en otras palabras, es la valoración que nos hacemos sobre lo que somos, lo que pensamos, lo que sabemos, lo que somos capaces.  Tener demasiada valoración de nosotros mismos es negativo, como tener muy poca valoración.

"Ninguno piense de sí mismo más de lo que debe pensar. Antes bien, cada uno piense de sí con moderación, según los dones que Dios le haya dado junto con la fe." Esto está en escrito en Romanos 12:3. Lo que a la vez nos indica que debemos tener un nivel adecuado para la convivencia, tanto con los demás como con nuestra propia vida y problemas que tenemos que sortear.

Si nuestra autoestima es demasiada alta, nuestra actuación será negativa para con los demás. Pensaremos que valemos mucho, mucho,  más que nuestros compañeros de trabajo, que nuestros familiares,  que nuestros amigos y todos aquellos que nos rodean o se crucen en nuestro camino. Esta conducta es negativa e influye en nuestra felicidad, porque en nuestra equivocada percepción tenderemos a humillar a los demás, a pensar que solo nosotros tenemos la razón y que los razonamientos de nuestros semejantes son muy pobres comparados con los nuestros. Al final terminaremos con muchos enemigos y con un nivel de satisfacción deficiente.

Por contra, si nuestra autoestima es demasiada baja, tampoco tendremos un nivel agradable de satisfacción con respecto a nuestra felicidad. Nuestra conducta con respecto a los demás será pensar que no valemos lo suficiente como para merecer ciertas amistades, ciertos puestos de trabajo, cierta pareja. Consideraremos a los demás como muy superiores o con demasiada suerte, pensaremos de nosotros mismos que somos unos fracasados, que no deberíamos existir, que somos un error de la naturaleza o cosas similares.

Nuestra autoestima se forma desde que nacemos, está grabada en el inconsciente,  muy en lo profundo de nuestro ser. Es difícil de modificarla pero no es imposible. Nuestro diseñador nos ha dado capacidades para poder cambiar cosas que haya en nuestro ser. Y si tenemos una buena  relación con Dios nos es mucho más fácil modificar ciertos parámetros de nuestra vida que desearíamos cambiar. Esta relación hace que nuestra vida sea entendida desde otra perspectiva, mejorando considerablemente nuestra felicidad y nuestra satisfacción.

Nuestra vida  es el transcurrir de experiencias y eventos con los que entramos en contacto; un transitar entre ritmos y fluctuaciones; un ir y venir de flujos y reflujos. En este devenir de nuestro tiempo, podemos llegar a vivir momentos de alta autoestima  y momentos de baja autoestima.

Las relaciones sociales, generalmente están marcadas por cambios rápidos y frecuentes, y por una elevada competitividad , lo que nos obliga a permanentes readaptaciones. En estas  circunstancias, nuestro sentido de valoración personal y de confianza en las propias capacidades que tenemos pueden verse afectados y hacernos creer que vivimos a merced de los acontecimientos de un destino que lo tenemos marcado previamente. En esos momentos la confusión, la impotencia y la frustración producidas por no poder conseguir nuestros objetivos, nos lleva a dudar de nuestra capacidad, de nuestra fuerza  natural de restablecernos, y es entonces cuando optamos por crear y a veces sostener conductas autodestructivas, lejanas al bienestar generado por la autoestima, es decir, por la consciencia, el amor incondicional y la confianza en uno mismo. Los seres humanos, somos la única especie capaz de traicionar y actuar contra nuestros medios de supervivencia. En estado de desequilibrio, el ser humano opta por manejarse de formas diversas y nocivas para su propia vida.

Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder, de amor y de buen juicio.  2Timt. 1:7

 

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